La Farola del Lago. Señores y ¡¡Plebeyos!!

Nunca, jamás lo pensé, ni me pasó por la cabeza, escribir un artículo en el que yo criticara la actuación de otras personas, o de alguna sociedad, entre otras cosas porque no es mi estilo, yo quiero siempre respetar las opiniones de los demás,  porque nadie está en posesión de la verdad, por ello la objetividad siempre está rozando esa línea “imaginaria”, que todo el mundo hace suya, pero que nadie posee, porque lo que creemos que es verdad, es solo nuestra verdad ¡solo nuestra!

Pero…hay una cosa que es solo mía, el orgullo y el amor propio de haber nacido en Cartagena España, y quererla con todos sus defectos. Quererla en todo, en lo urbano, en el deporte, en las artes, en el clima, en el habla, en su mar…en todo, absolutamente en todo. Para mí, los solares de Cartagena España no son solares, son sitios que un día tuvieron un palacio, y que pronto volverán a tenerlo, en una palabra, mi vista está nublada por el amor a mi ciudad, y la defenderé como un padre defiende a sus hijos, ¡con todas mis fuerzas!.

Os doy mi palabra de honor, de que, en mi educación, de la que se preocuparon mi madre, (en la lejanía) y mi abuela Concha, la hermana del Gavira, ¡mi eterna mamá Concha! jamás ha tenido cabida la envidia, ni el rencor. Pero… si me han enseñado a tener amor propio, y a defender nuestro orgullo, y ayudar al débil, les voy a relatar… (Permitirme desnudar mi pensamiento) siendo niño, jamás he consentido que nadie (en mi presencia) se ría o humille al inferior. Recuerdo que, en los recreos (y en la calle), cuando debíamos formar equipo, escogiendo uno a uno a los componentes de nuestro grupo, al primero que yo elegía era siempre al más “frágil”, al más débil, y lo hacía por mi afán de que se sintiera importante. Como en ese sentido mi personalidad no ha cambiado en absoluto, me duele en el alma que, alguien intente humillarme, restregándome con petulancia su riqueza y mi pobreza.

Loren

Lorenzo Vergara 'Loren'.

Deseo pediros perdón, por el hecho de que, en este artículo hablo siempre en primera persona, no me gusta el singular, siempre prefiero el plural, el trabajar en equipo, porque… es la unión, lo que hace la fuerza, y porque el “yo” es pedante, y se debe huir de la pedantería, pero… en esta ocasión he debido hacerlo, porque han sido mis sentimientos los que se han visto mancillados y heridos.

Una vez terminado el encuentro de fútbol de rivalidad regional, entre el Real Murcia y nuestro F.C. Cartagena, del día 8/12/19.  Con la lógica “congoja” y disgusto, por la derrota de mi querido F.C. Cartagena me quedé entristecido, (pero solo un poco) porque mi experiencia es grande, y sé que el disgusto pasa pronto, y al siguiente domingo todo es nuevo. Me senté a ver el partido de la tele (Osasuna -Sevilla), pero… es cierto, que no le prestaba mucha atención, porque mi pensamiento todavía tenía frescas las imágenes del estadio municipal donde juega el Real Murcia. Por cierto que, he visto una nota aparecida en el diario La Verdad el 18/9/17 y en ella dice que el estadio donde juega sus partidos el Real Murcia, (no me acuerdo de su nombre, y tampoco me molesto en buscarlo) es de propiedad municipal, e inembargable. Supongo que será, por aquello de las tentaciones y costumbres ancestrales.

Para distraer mi pensamiento, me puse a leer en mi móvil los diarios digitales de mi ciudad, Cartagena España, son los que normalmente leo (y colaboro con ellos) Sportcartagena y Cartagenaactualidad, y… ¡de pronto!, veo al Director General de mi equipo, Manolo Sánchez Breis (a quien aprecio, y respeto) sentirse molesto por el cartel diseñado por el club grana para el derbi. Pero…¿qué ha pasado aquí, que yo no me he enterado?, abro la noticia en Sportcartagena, y veo lleno de asombro el susodicho cartel, no me lo podía creer. La directiva del Real Murcia, en un acto de prepotencia, consciente del daño que podía hacer, había diseñado un cartel en el que le restregaba a mi equipo su “pasado” glorioso, frente a nuestro oscuro paso por la historia futbolística. Soy muy sentimental, y se me humedecieron los ojos de ver con impotencia cómo un “pordiosero”, empeñado hasta las pestañas, que vendió y dilapidó su patrimonio, quería presumir y sacar “barriga”, ante su vecino, que había sido pobre, pero que en la actualidad, disfruta de un presente esplendoroso, que es el líder del grupo, donde el “rico”  vegeta sin poder retirar el dinero de las taquillas, porque los acreedores, y Hacienda intentan cobrar la “porrá” de millones de euros de deudas, que han ido acumulando para hacer ostentación de lo que no podían.

La historia futbolística empezó a escribirse de forma bien distinta para los dos Clubes de la Región, mientras uno fue dueño de su terreno deportivo el otro, (el mío) nunca lo fue, por razones que no vienen al caso, nunca fue dueño de su casa, siempre vivió de prestado, y nunca dispuso de un patrimonio, y eso unido a muchas injusticias le condenaron a no poder aspirar a grandes gestas, solo dependía de que la directiva de turno arriesgara su propio dinero, pues no podía presentar ningún aval patrimonial, porque ningún patrimonio tenía. Esto le condenó a ir pasando páginas de la historia, aspirando solamente (en un mundo cada vez más profesionalizado) a que la suerte, le deparara un golpe de fortuna para dar un salto que nunca fue posible. Mientras, el vecino (el rico), el que si tenía casa propia, iba escalando peldaños, aspirando siempre a más de lo que podía, hipotecando poco a poco todo su patrimonio, vendiéndose a cualquier promotor urbanístico, que quisiera enriquecerse, gracias al “señuelo” deportivo, y así le fue, se quedó arruinado, sin patrimonio, rodeado de deudas, descendiendo de categoría por falta de pago, y hundido en la más triste de las miserias.

Hoy, igualadas las fuerzas patrimoniales, los dos viven de alquiler, pero el nuestro, (el pobre) ha tenido la suerte de que, su deuda siendo alta, es infinitamente inferior que la del otro, (el rico) y ello, unido a una magnífica administración y dirección, emprendida por dos Señores, Paco Belmonte Ortiz y Manolo Sánchez Breis, han conseguido que nuestro F.C. Cartagena emerja lleno de esperanza, con un futuro espléndido en cuanto a su economía; solo falta que la suerte (que nos ha faltado estas tres últimas temporadas) nos sea propicia para dar el salto de categoría, desde una base magníficamente cimentada.

Mientras, el otro, (el rico) el que tiene una directiva que ha querido humillarnos, se arrastra lleno de deudas, que han ido adquiriendo con sus ostentosidades, sin base firme, y aspirando siempre a mucho más de lo que el embargo sucesivo de su estadio le permitía. No olvidemos nunca que, los bancos para que te den un crédito, lo primero que exigen es la escritura de tu vivienda, y… si esta la has perdido, pues ya veis lo que queda, ¡ruina!, y esperar que llegue un mecenas que se lleve las camisetas y las botas, porque el nombre de su glorioso estadio ya se lo han llevado.

Siempre he respetado al máximo al Real Murcia, y por supuesto a Murcia como ciudad, y a sus gentes, y las seguiré respetando al máximo, pero…mientras esta directiva actual (que ha intentado hacernos daño) continúe o no pida disculpas, yo seguiré siendo un vigilante fiel, del honor y del amor propio de mi equipo, el F.C. Cartagena España. Pese a todo ello, este mismo equipo (el pobre) le hizo un pasillo propio de SEÑORES, pese a que el otro (el rico) se habían portado como verdaderos ¡¡PLEBEYOS!! .

Hasta la próxima Farola queridos míos.

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