La Farola del Lago. ¡¡El templo de Isi!!

 ¡Tranquilos queridos míos!, que no me voy a remontar al antiguo Egipto para hablaros del famoso templo de la Diosa Isis, de la V dinastía del antiguo imperio egipcio, ¡no! ni muchos menos. Mi cultura no llega a atreverme con la Egiptología. Voy a ser muchísimo más sencillo, todo lo sencillo que puede ser escribir sobre un hombre, (mejor dicho, sobre un hombre y un local) que desde hace unos pocos años lo frecuento de forma esporádica y que me ayuda a rememorar recuerdos que nunca me han abandonado. Es cierto que (desde el principio) su dueño…gerente o como se diga, me trata (tanto él como su familia) con un cariñoso respeto, y me sirven un desayuno compuesto de una fantástica tostada digna de figurar en el programa de Chicote, un café con leche delicioso, un “vasico” de agua fresca, al lado, el periódico para pasar un ratico tranquilo y relajado. Bueno... he de decir que se me acerca el “gran Papu” Juan Manuel Ortuño, me saluda muy atentamente y me dice…¡qué grande eres Loren! y yo, con gran agrado, le digo… tomate algo “Papu”, ya veis que sencillo puede ser todo, si lo hacemos con alegría, Queda claro que, el templo a que me refiero, es la cafetería de Isi en el estadio Cartagonova. Pero yo, le digo templo, museo, o salón, desde el que, cada vez que miro las paredes me transporto a épocas distintas. Casi toda mi vida, pasa a través de esas fotografías futbolísticas fantásticas, que adornan sus paredes, y que, constantemente recorro con la vista, y recreo con el pensamiento, y rememoro a tantos queridos amigos (algunos compañeros) que han ido escribiendo, con su saber futbolístico páginas gloriosas de nuestro deporte. ¡Si! lo digo a voz en grito ¡gloriosas!, no presumimos de historial, nunca lo hemos hecho, pero para nosotros…los de mi generación, esos jugadores eran maravillosos, y paseaban el nombre de nuestra querida Cartagena España con orgullo, y yo, los adoraba.

Es innegable que, si yo fuera pragmático, me daría cuenta de la sencillez del historial de nuestro F.C. Cartagena. Pero…como no lo soy, (ni quiero serlo) pues… pienso que mi equipo es el mejor del mundo, y sueño que, ha ganado copas de Europa, del Rey y un montón de ligas, y como nadie me lo va a impedir, pues esa visión no hay quien me la quite, y si “disen” que “disan”, yo, a lo mío, y a vivir con mi sueño. Por todo eso que estoy contando, cuando entro a la cafetería (templo de Isi) doy los buenos días, y no tengo que pedir nada, uno de sus hijos, bien Isidoro o Alejandro, (incluso el mismo Isi) me sirven mi desayuno y me dejan con todo respeto, que yo mire las paredes del “Templo”, las recorra con la mirada, y con la mente me vaya trasladando a cada época de mi vida, ahí están, mi niñez, mi pubertad, mi juventud (plena) mi madurez, y mi…(voy a ser benevolente conmigo mismo) tercera edad. Parece que suena mejor que viejo. Porque…me resisto al envejecimiento sedentario y ausente, para ello, sigo trabajando, escribiendo, haciendo mis movimientos gimnásticos (en miniatura) recordando mis tiempos fantásticos, cuando… pleno de vigor, estaba deseando levantarme para entrenar, jugar al fútbol y disfrutar con mis compañeros.

Porque, entre otras cosas buenas, el fútbol al ser un deporte colectivo hace que se viva en equipo, se piense en equipo, y como además, desde niño te duchas y “vives” con un grupo de amigos, y gastas bromas; esto hace que el deportista (generalmente) sea una persona desinhibida y sin complejos. Como iba diciendo, (ya veis con qué facilidad muevo mis archivos mentales, y los abro y los cierro a mi entera voluntad), me siento tranquilamente en el “Salón” del templo, y empiezo a ver futbolistas de todos los tiempos, veo al Cartagena de los años veintipocos, y veo a Roig, jugadorazo procedente del Barcelona, que estableció en Cartagena su vida, y mucho más adelante fue mi entrenador en la Deportiva Minera. Veo a Coves, a Cabillo, a Cabañas, y recuerdo que, siendo yo un niño, ellos estaban hospedados frente a mi casa en la Calle del Alto, y a mí se me caía la baba, cuando los veía salir, tan bien vestidos, tan deportistas, y…tan buena gente. Muchas veces, me agarraban de la mano (yo, me fumaba la clase con Sor Francisca Armendáriz) y me llevaban con ellos a ver el entrenamiento. Servidor sentía adoración por esos futbolistas, y soñaba llegar a ser uno de ellos. Ahora, los veo en el Templo de Isi, y alguna que otra vez se me vidrian los ojos, pensando en esas épocas tan bonitas y tan ilusionantes.

Foto buena cafeteria de Isi

¿Mantendrá la reforma que hará Talasur el Museo fotográfico en la cafetería?

Sigo mirando, y repasando épocas, (bocado a la torrija, y miradas a la pared) y veo a Tatono, a Nito, a Sornichero, al entrenador Ventura, ('punta puro') que quiso hacer de mí un gran defensa, pero le dije que, de extremo o nada, y naturalmente se quedó en “casi” nada. jeje, y veo a Parra, el internacional de Río, yo entrenaba con él, y me quería mucho. Recorro y recorro, y veo a los Arango (Perico, y su hermano Ramón, que era como mi hermano) y veo al gran, al único, al mejor, a Norberto Amaro al que yo admiraba y respetaba, y él, me quería y respetaba. Y veo a Don Luis Carriega (fuente del fútbol) y a los Egea, y al coloso Trasante, y a Súper López, y al arquitecto Mariano.Llego casi al extremo de local, y allí casi escondido descubrí a…¡Mi padre!, ¡qué alegría! un padre al que la maldita guerra me hizo no conocer, me lo encontré vestido de futbolista nada menos que en mi templo preferido, en el Templo de Isis.

En ese templo, que está a punto de remozarse, servidor, espera y desea que, hagan lo que hagan, se sigan respetando esas fotografías añorantes, que escenifican las estatuas Egipcias, en el Templo de ISIS. Pero que, en realidad son tesoros en el ¡TEMPLO DE ISI!. Y nada más queridos míos, hasta otra “Farolica del Lago”.

P.D. Le dedico esta Farola del Lago, a mis amigos, gestores de la Cafetería Cartagonova,  Isidoro (Isi) González Asensio, a su esposa Gloria Hoyos Torres, y a sus hijos Alejandro e Isidoro. Y les deseo que podamos vernos en el nuevo “Templo” y a ser posible, en segunda y en primera división. Un abrazo, amigos.