domingo. 25.09.2022

La Farola del Lago: "El Tony'

Antonio Sánchez “de” Bustamante, así se llamaba “EL TONY”, (entrecomillo el “de” porque le hacía mucha ilusión que se dijera así) seguro estoy, que este nombre, a las nuevas generaciones poco les dirá, (por no decir nada) pero… verán cuando terminen de leer este artículo, como estarán de acuerdo conmigo, en una cosa, ¡había que escribirlo!, para que no se diluya, ni se pierda, el recuerdo de alguien que ha hecho tanto por el fútbol base en Cartagena. Como siempre, todo lo que cuento es de primera mano, pues desde que comienza “El Tony” a interesarse por el fútbol base, estuve a su lado, él, cómo un hombre de unos 35 años, con ideas claras sobre el deporte, y servidor como niño de 12-13 años, que vivía frente a su casa, en la calle del alto, y que estaba loco por jugar al fútbol con camisetas “de verdad”.

Eran tiempos dificilísimos, “El Tony” había pasado una enfermedad, de la que se había curado totalmente, pero (como tantos otros en aquel tiempo) no tenía trabajo, estaba casado con su esposa “Fina” y tenían dos hijos pequeños, (niño y niña) hacía diabluras para sacar a su familia adelante, compraba un saco de patatas y las revendía en el “zaguán” de su casa para ganar unas pesetas. Tenía un carácter fuerte, emprendedor, y su ilusión era el fútbol. Afortunadamente su vida laboral cambió totalmente, pues entró a trabajar en Refinería de Petróleos, y al estar estabilizada su economía, se dedicó plenamente a hacer realidad su sueño. ¡Hacer un equipo de fútbol juvenil! Un día, me llama, y me dice que quiere fundar un equipo de fútbol, que se llamará Racing Delicias. Lo de Delicias, era porque él había hecho la “mili” en ese barrio de Madrid, y le traía recuerdos.

Total, que todos los críos de la Calle del Alto, Ángel y D. Matías nos afanamos en ayudar a su mujer, la Sra. Fina, a hacerle los números a las camisetas, íbamos cortando tiras negras, y ella milagrosamente, los convertía en números dándole vueltas y revueltas para ponerlos en unas camisas amarillas. Yo, recuerdo que me puse el ocho. Bueno, pues debutamos contra un equipo que se llamaba “Deportivo Girón”, de Santa Lucía. El partido por supuesto, se jugó en la explanada de la plaza de toros, y lo ganamos, y hubo fiesta en casa del “Tony”. A partir de de ese momento, “el Tony”, se hizo cargo de una maravilla de equipo juvenil que se llamaba “EL RÁPIDO CLUB DEPORTIVO.” A este equipo “el Tony” entregó toda su sabiduría y sus desvelos, limpiaba la explanada de piedras, ponía las porterías con sus redes, él lo hacía todo, dirigía el equipo, pasaba la bandera, para recoger dinero, con el que sufragar los gastos, y hasta alquiló un bajo, en la calle de la Linterna, para que nos sirviera de vestuario y de local social. De ese equipo, salieron grandes jugadores a los que “el Tony” dirigía con sabiduría, y que no puedo nombrar, porque son tantos, que algunos me dejaría sin poner, y no quiero hacerlo. Pero si diré, que muchos jugaron en primera y segunda división. Es importantísimo que se hable de estas personas que dedicaron su tiempo y sus conocimientos a ayudar a unos chavales a hacer deporte, sin más recompensa que la satisfacción de ver jugar a sus “chiquillos” como él decía.

Junto al “Tony” había otros hombres, el Señor Antonio de Santa Lucía, que dirigía otro gran equipo juvenil que se llamaba ESCOLAR CLUB DE FÚTBOL, y que jugaba sus partidos en la explanada de Santa Lucía frente a la Iglesia. En el homenaje que, con este artículo le dedico en particular al “Tony”, quiero generalizar la admiración que me causan todos los directores de escuelas de fútbol, pues para dedicarse a esto, es necesario sentirlo, ya que tienen que echarle muchas horas de trabajo, en detrimento (muchas veces) de desatender otras obligaciones particulares.

 

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Tony es en la imagen arriba, a la izquierda, la persona con gafas. Y abajo, con la Copa, el autor de este artículo: Loren.

Una vez que los chavales del Rápido fuimos cumpliendo la edad juvenil, y pasábamos a otros equipos incluso profesionales, o abandonando el deporte para dedicarse a otra profesión, el equipo fue disolviéndose. Pero “el Tony” había cambiado de domicilio trasladándose al Barrio de San Félix, donde su inquietud por el fútbol juvenil le llevó a fundar otro gran equipo, al que llamaron “LAS COLONIAS”. De este equipo, igualmente salieron grandísimos muchos jugadores profesionales, que también actuaron en primera y segunda división.

Escribo este artículo, porque creo de justicia reconocer a estas personas, las cuales, antes y ahora, se dedican a convertir a los niños en deportistas. Me traslado a sus mentes. Por ejemplo, cuando miran a los “críos” o contemplan un terreno de juego por el que tantas horas han trabajado. Pienso que, al igual que un arquitecto cuando contempla orgulloso su edificio terminado, o un tornero cuando ha finalizado de tornear su pieza, se siente satisfecho. Estos hombres cuando miran a “sus chavales” se sienten orgullosos de haber colaborado en hacerlos adultos.

No quiero tampoco en este artículo, olvidarme de una persona que ha dedicado gran parte de sus años de vida a su “ilusión”, él se llama Antonio Zamora, del Ciudad Jardín. Y nada mas amigos, la fotografía que adjunto a este artículo, es de “El Rápido”; “El Tony” es el segundo por la izquierda, (con corbata) al lado del gran Manolín. Servidor es el que sostiene la copa, ganada en ese encuentro. Ese día faltaban, nada más ni nada menos, que Antonio Hernández Pardo “Nito” y Carlicos Terol Sevilla.

P.D. Le dedico este artículo, a Nicolás López Cuadrado persona entregada al fútbol base con toda su alma. Mi amistad con él es reciente, pero cada vez que hemos hablado, su amor por el fútbol juvenil sale a relucir en todas sus conversaciones y se siente orgulloso de su dedicación a la “obra” de la Ciudad Deportiva “Gómez Meseguer”.

La Farola del Lago: "El Tony'
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