Historias de la 'puta' mili | LA FAROLA DEL LAGO

Historias de la puta mili. Ese, era el nombre de una serie de cómic creada por el inolvidable "Ivá" (Ramón Tosas Fuentes), para la revista El Jueves en 1986, y... contaba, en clave satírica, las vivencias de unos imaginarios soldados en el ejército español.



 

Guardo algunos ejemplares de esa revista, y de vez en cuando los leo, y me "parto" con las ocurrencias de tan "genial" artista, y como, a través de sus historietas "retrata" a sus personajes, (entre ellos, al celebre sargento chusquero Arensivia), todos los que hemos hecho la "mili" hemos conocido un  "Arensivia", prototipo del militar cascarrabias ascendido a base de años de cuartel, y de "chuscos".

Ha sido "releyendo" uno de esos ejemplares, cuando he pensado en mi propia "mili", y... voy a intentar  trasladaros algunas "peripecias" de aquella "aventura", eso, era para mi lo que suponía compartir un año de juventud con otros jóvenes de todas partes de España. He empleado el sustantivo "AVENTURA", porque creo que define perfectamente la entrada en la "mili". La he consultado en Wikipedia, y dice...
Una "aventura" es una experiencia de naturaleza arriesgada, normalmente compuesta de eventos inesperados, en muchas ocasiones estando presente cierta clase de peligro. Os va a parecer que exagero, pero...os doy mi palabra de honor de que todo lo que escribo es absolutamente verdadero.

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Fueron muchas las "peripecias" que me ocurrieron. De todas ellas entresaco una, mi llegada al cuartel, ¡fue alucinante!. Era 1.960 cuando me llamaron a "filas". Me "tocó" en Cartagena España, en Artillería, en ese momento jugaba en la Deportiva Minera, y (como todos los futbolistas) entré enchufado hasta las cejas, a pesar de eso, el miedo a lo desconocido era enorme, en mi mente todo eran preguntas, ¿que me harán los veteranos?, ¿como será dormir en un cuartel, con tanta gente desconocida?, ¿como serán los mandos?, ¿me vendrá bien la ropa que me den?. El primer día lo recuerdo como si fuera ahora mismo. Nos reunimos todos los "pipis" en la estación de Cartagena, para esperar allí a los que venían de otros sitios de España, y marchar juntos hasta el Cuartel de Artillería, para pasar la revista de higiene, y recoger el "saco petate".

Mi llegada al cuartel en el primer día fue tremenda. Llegamos 't'os 'apelotonaos' y 'cagaos' de miedo por si algún veterano nos jugaba alguna

Nos dieron el saco, con las botas, ropa interior, y "mono" de faena. El uniforme era de nuevo "diseño", por ello, tardarían al menos quince días en dárnoslo. Eran las diez de la noche de un sábado, cuando salimos en filas para el campamento, que estaba en Los Dolores - Cartagena, (lo que hoy es la UCAM), donde haríamos la instrucción hasta jurar bandera, y pasar a destino. Durante el camino, nos dirigían varios cabos segunda, que a nosotros nos parecían Almirantes, y ya nos iban advirtiendo de la severidad con la que seríamos tratados.

Bueno, el caso es que llegamos al campamento "cargaos", y "cagaos" con nuestros sacos. Nos reunieron en el centro del campamento, nos fueron diciendo a que "Baterìa" íbamos destinados, y nos advirtieron que nos acostáramos ya vestidos de "pipis", con el fin de que cuando llamaran a formar a las ocho de la mañana (era domingo, y debíamos ir a Los Dolores a oir misa), estuviéramos "preparaos". cuando entramos al "dormitorio", nos asignaron la litera de cada uno, eran literas de tres "pisos".

Aquello, fue tremendo, apelotonaos, "cagaos" de miedo, (por si algo no iba bien, y por si algún veterano nos jugaba alguna "putá") era ya la una de la mañana. Empezamos a abrir los sacos (rogando que todo estuviera bien) me probé el "mono", me iba bien, (suspiro de alivio) me pongo la ropa interior, (en los calzoncillos cabiamos tres Loren) pero lo bueno venía a continuación, saco las botas, me pruebo una y... era mi número, (respiro) pero...saco la otra bota y (me muero) era igual, ¡eran las dos del pie derecho!. ¡Madre mía! el mundo se me vino encima ¿que hacer? ¿como iba yo a salir por la mañana con las dos botas del mismo pie?.

Cuando me dieron las dos botas del mismo pie casi me muero; miré p'a  tos laos' y me encontré a uno que me servía y pude salir del paso

Miro a un "lao" y a otro, y observo las caras, a  ver a quien le "endoso" mis botas, (había que sobrevivir) veo al que me pareció (juro por mi honor que, después de este suceso que estoy narrando le protegí todo lo que pude) mas "inocente" y le grité, oyeee ¿tu que número gastas de pie? y me contestó, el 40, pero me han "dao" el 44, vi el cielo abierto, y le dije, toma pruébate esta mía que es el 40, el hombre se la prueba, y me dice, ¡estas son las mías!, guárdalas y échame las tuyas, le dije. Yo calzaba el 40, pero lo que quería era salir del paso.

A la mañana siguiente, aparece el "pobre" hombre en la fila, con las dos botas del mismo pie puestas, echamos a andar, y grita el Sargento (Arensivia) ¿quien es ese que "parese" un pato andando? y el pobre hombre le dijo que eran las botas del mismo pie, el "Arensivia" pidió que le dieran unas alpargatas, y así, siguió su camino. Esa misma mañana, apareció el autobús de la Deportiva Minera para recogerme en la puerta del campamento, y ante el asombro de todos, y vestido de paisano, salí para ir a jugar a Hellín.

Más adelante, estando en el campamento sin un duro, (no podíamos salir por no tener ropa de paseo) me apareció mi querido e inolvidable Carlicos Terol, con un sobre con mi sueldo de futbolista, 800 pesetas, le di cuatro abrazos, pues me salvó casi de la ruina momentánea

Más adelante, estando en el campamento sin un duro, (no podíamos salir por no tener ropa de paseo) me apareció mi querido e inolvidable Carlicos Terol, con un sobre con mi sueldo de futbolista, 800 pesetas, le di cuatro abrazos, pues me salvó casi de la ruina momentánea. ¡Que recuerdos! ¡madre mía!. Hay muchísimas mas anécdotas, pero obviamente es imposible contarlas en un artículo. Durante el campamento, uno de los "mandos" era de Pozo Estrecho", y como yo había jugado en el equipo de ese pueblo "El Juvenia" me conocía, y me trató a cuerpo de Rey.

En fin amigos, perdonar el "rollo", estaba leyendo El JUEVES, y me he puesto a escribir, y... aquí está. Dejé amigos eternos, hoy todavía tengo relación con sus familiares, en puntos tan dispares como el otro extremo de España, (recuerdos Agustín Surroca, fue un placer ser amigo de tu padre). Esta es una historia de ¡LA PUTA MILI!. Yo, la hice, y sigo vivo, no me causó ninguna extorsión, cuando la terminé volví a mi puesto de trabajo, que me lo respetaron. Es una etapa de la Historia de España, que ya ha pasado, una mas, de esta, ¡Mi querida España!, que cantaría la inolvidable Cecilia.