La Farola de El Lago: ¡Querido Pepe Egea!

Voy a escribir sobre Pepe Egea Leal. Por eso he elegido este entrañable título para mi artículo, porque en verdad es lo que siento por Pepe Egea. ¡Cariño! por tantos años de amistad. ¡Admiración! por haber sido mi ídolo futbolístico de niño, de adolescente, y de joven. ¡Respeto! por su cartagenerismo autentico, por su afán de servir a nuestra querida ciudad, de la que el tan orgulloso se siente, y por saber transmitir ese entusiasmo  a las personas que hemos tenido el honor de gozar de su amistad.

 

Por supuesto que, no pretendo escribir la biografía de Pepe Egea, (esto es una modesta columna de opinión) para eso necesitaría casi un libro, solo pretendo escribir un “esbozo”  de lo que significa para mí, (como amigo) para Cartagena y para los cartageneros Pepe Egea Leal. Retrocedo muchísimos años en mi pensamiento, pretendo recordar exactamente mi primer encuentro con Pepe. ¡Qué suerte tengo! de poder abrir el armario de mi cerebro, y elegir la estantería  de mis recuerdos. Pues bien, describo ese momento. Entre los críos de la época (1950) ya circulaba la fama de Pepe como futbolista, (un renacuajo de once años que ya se comía el mundo) pero yo no le conocía. Un día estábamos jugando a la pelota (no recuerdo si era de goma, de trapo o de papeles liaos, todo nos valía, en el campo de la Marina, ¡joe! ya me estoy poniendo melancólico. El campo de la Marina estaba justo donde hoy está la casa del Mar, al salir del “agujero” (calle Gisbert) “pal” puerto. Lo del agujero tiene su gracia, porque los antiguos como mi abuela, decían ¡oyeee! “pa” ir al puerto toma por el “agujero”, y nosotros nos partíamos de risa.

 

Se me va como siempre el Santo al cielo. Retomo la hebra. Estábamos jugando a la pelota, y de pronto dice uno, ese que viene por ahí es Pepe Egea, me quedo mirando, y veo  a Pepe, que era un crio pequeñajo, pero con una cara de pillo increíble, y nos pidió que le dejáramos jugar, nunca olvidaré aquel día, era un torbellino, podía con todos, grandes y pequeños…con todos, era un puro manojo de nervios y de genio. No había dudas ¡era un grande del fútbol! eso se ve, se huele, es algo que se lleva dentro. Desde ese momento ya no le perdí la pista.  Él vivía en Calle San Antonio el Pobre de Cartagena España, y yo en Calle del Alto de la misma ciudad, aunque son dos pasos, de niños las distancias son siderales, por eso no pertenecíamos a la misma “cuadrilla”, luego si, cuando pusimos el local “social” en el Lago, entonces ya formábamos un gran grupo de amigos.

Pepe Ege Internacional

Fue creciendo Pepe Egea, y aumentando su leyenda de gran futbolista. Recuerdo con emoción cuando lo llamaron para  la selección Murciana, (en esos tiempos las Selecciones juveniles llenaban los estadios, y la Murciana comprendía Alicante, Murcia y Albacete) Jugaban La Murciana contra la Catalana, La Condomina llena a reventar, acudimos todos sus amigos a verle, (tengo ahora mismo en mi mente el partido) y le tocó “marcar” a la figura de ellos, que era  un chaval ya “consagrado” que había debutado con el Barsa mayor, el chaval se llamaba Enrique Vicedo, ¡Que marcaje le hizo Pepe!, como disfrutamos sus amigos viéndole jugar ¡Que orgullosos estábamos de nuestro Pepe Egea!.

 

Como no podía ser de otra manera, lo llamaron para la Selección Española de juveniles, donde rápidamente se hizo “el amo”, por todo, por juego, por carácter, por genio… Pepe arrasaba, y le nombraron capitán del equipo. Rápidamente, los grandes equipos de España empezaron a  fijarse en nuestro paisano que, acabada la etapa de juvenil, en su querido  C.D. Naval, dirigido por Lucio Jáuregui, ¡Qué recuerdos inolvidables!. Lo querían todos los equipos, Real Madrid, Barsa, Valencia… y fue este último el que se lo llevó (yo creo que muy bien aconsejado, entre otros, por su querido padre, el Sr. Pedro Egea Jorquera ¡qué persona más admirable! )un recuerdo para él en este modesto artículo) vino a Cartagena D. Eduardo Cubells (Secretario técnico del Valencia) y se consumó el fichaje. Ya teníamos a Pepe en un equipo grande, como tenía que ser, porque había nacido para eso, para jugar en un grande.

 

En el Valencia, se ganó por su “clase”, entrega y entusiasmo el cariño y el respeto de todos, compañeros técnicos y afición. He entrecomillado la palabra clase, porque siempre se ha dicho que Pepe era todo pundonor y genio, pero…tenía clase y mucha. En ese equipo, (dirigido nada menos que por D. Jacinto Quincoces) adquirió enorme fama de jugador imposible de eludir, y formó pareja en el centro del campo con los míticos Sendra o Pasieguito. Los periódicos de la época dan fe de los marcajes a jugadorazos de fama mundial e inolvidables, Di Stefano, Puskas, Garrincha, Pelé… ¡madre mía” da hasta miedo nombrarlos. Pues bien, todos esos fenómenos acababan felicitando a Pepe por el perfecto marcaje que les había hecho. Tengo en mi memoría (lo vi por la tele) un Valencia Real Madrid, y el marcaje que le hizo Pepe Egea a Puskas, fue sensacional, ¡ni la tocó! qué grande mi ¡Querido Pepe Egea!. Pasó el tiempo, Egea Jugó en el Córdoba, (donde dejó constancia de su categoría humana y futbolística) y volvió a Valencia, para jugar en el Mestalla, pero se dio el caso insólito, de que lo  repescara  su “querido” Valencia, para seguir triunfando en el primer equipo. También  vivió en Valencia su momento triste, con la muerte por accidente de su querido compañero el brasileño Walter Marciano. Pepe, jugó dos años en el Levante, y como no podía ser de otra forma, no podía cerrar su brillantísima carrera sin jugar en su Cartagena F.C. y lo hizo entregándose en cuerpo y alma, como ha hecho siempre, dándolo todo.

 

¡Madre mía! qué corto se me queda el artículo (con las cosas que me quedan por escribir) ¡si tuviera capacidad de síntesis…!, ni aun así. Bueno… prosigo. En el Cartagena F.C. “colgó” las botas, pero no su pasión  por el fútbol, eso era imposible, se hizo entrenador, y... entrenó al Cartagena y a otros equipos. Y rizando el rizo del cartagenerismo en lo deportivo, fue Presidente del  Cartagena F.C. y lo fue en unas circunstancias dificilísimas, con el equipo recién descendido a Segunda B. Tras la dimisión del (para mí) buen presidente del Cartagena F.C. Don Andrés Martínez Prieto. El equipo se encontraba a la deriva. Pepe Egea y un  grupo de valientes, que se “bautizaron” como “Nuevo Efesé”, le dieron vida a un nuevo proyecto, imposible de  describir en este artículo, por la limitación de espacio. Pero si diré que, cuando más difícil era la situación económica, la providencia vino en ayuda de estos valientes, en forma de una eliminatoria copera contra el Barsa, que vino con todas sus figuras, y que dejaron en las arcas  del club nada menos 26 millones de pesetas del año 1989 “El maná”. Durante dos años se mantuvieron Pepe y su grupo en la Presidencia.

 

 

 Pero no termina aquí, ni muchísimo menos, la contribución de Pepe a nuestra Cartagena- España. Quedaba una etapa importantísima, y esta etapa era la política. En plena transición, Pepe entra a formar parte del Partido Cantonal, junto con sus amigos del alma Luis Ruipérez, Julio Frigard, Carlos Romero… Con Enrique Escudero de Alcalde. Pepe Egea asume la importantísima Concejalía de Industria, Patrimonio y Playas. Le cupo el honor y la enorme responsabilidad, de intervenir directamente en la compra de terrenos propiedad de Española del Zinc (lo que hoy es el Polígono Industrial Cabezo Beaza) que se resolvió a tres bandas Excelentísimo Ayuntamiento de Cartagena, representado por Pepe Egea, SEPES. Y Zinsa representada por su Director general D. José Luis del Valle Alonso.

Pepe Egea y su esposa

Si a todo lo que escrito de Pepe Egea, le unimos que, además ha formado (desde niño) parte activa de nuestras preciosas procesiones, tanto en el Santo Sepulcro,  como en el Jesús Nazareno. ¡Hay quien dé más!. Pues no, ¡porque es imposible!. Hay una frase de Pepe Egea que a mí me ha quedado impresa, escrita por unos amigos de Pepe, murcianos ellos de pura cepa, y vecinos de Islas Menores, (la familia Franco), cuentan (y esto define perfectamente a Pepe Egea) que, viniendo el padre de ellos de Murcia a la playa, le dice a Pepe Egea. "No sabes Pepe el calor que está haciendo en Murcia", y le contesta Pepe Egea con sonrisa sarcástica, ¡y más se meresen!. Saludos amigos y un abrazo a todos.

 

P.D. Este artículo, quiero dedicárselo a la propia familia Egea-Gil. A Pepe, a su esposa Antonia, y a sus hijos…Pedro Antonio, Solema, Eduardo, José Ramón, Mirian, Alberto y Begoña. Y deseo mandarle un abrazo a su “hermanico” el gran futbolista Miguel Egea “El Popeye”, y que sirva un poco también, para recordar a todos los amigos de Pepe Egea, que somos “legión”