La Farola del Lago. El Pani

Amigos, me he propuesto (poquico a poco) ir escribiendo en esta (para mí), entrañable ¡Farola del Lago! “cosas” y “casos” de nuestra Cartagena España, (sobre todo deportivas) siempre me pregunto, ¿no es bonito reverdecer historias y personajes, que estuvieron y están en nuestra querida ciudad? y yo mismo me respondo, ¡claro que debo hacerlo!, y como la respuesta es afirmativa, y como la columna es mía, pues me permito darle vida. Bueno… esto de darle vida, es una expresión mía, porque todas las personas de las que yo he escrito, han tenido, y tienen, vida “pa” dar y repartir al mundo entero.

En esta ocasión pretendo escribir sobre un futbolista cartagenero, un futbolista “de los pies a la cabeza”, un futbolista de corazón, un futbolista todo honradez y entusiasmo. Este hombre es Francisco Hernández Solano “EL PANI”, siempre me gusta escribir buscando el lado humano de las personas, sean deportistas o personas de cualquier otra profesión, no busco la biografía, (no me interesa) si acaso, saber o recordar a grandes trazos, su paso por la profesión que ha escogido, pero si busco, el rastro que ha ido dejando como persona, porque esto, es al final el motivo por el que será recordado. Nadie dirá (con el paso de los años) fulano le daba de esta manera o ejercía de esta otra. Siempre saldrá a relucir como fuiste como persona, y que herencia (en ese sentido, has dejado). Os aseguro que, el recuerdo que tengo de “EL PANI” es extraordinario, y fijaros, con toda sinceridad os digo que, a mi mente (en este momento que estoy escribiendo) no me viene el futbolista, solo me viene la persona, y de ella pretendo escribir un poco, para que quede un pequeño recuerdo, en el infinito mundo de Internet.

El Pani fotografía

La primera vez que vi a Paco “EL PANI”,  fue en un entrenamiento con los juveniles del Cartagena, y me llamó poderosamente la atención, un chaval que con un entusiasmo inusitado seguía las instrucciones de su entrenador. En este punto permitirme que detenga  un poco el artículo para tener un breve recuerdo para ese entrenador y su entorno. El Entrenador de “EL PANI”  era Jesús Milanés un “peaso” de delantero, fuerte como un toro que jugó en el Cartagena entre los años 58-60. Famosos eran los enfrentamientos de Milanés (cuando era del Murcia) contra Trilla defensa del Cartagena, era como el choque de dos trenes. Eran dos jugadores del corte de nuestro “PANI “ ¡intensos!, ¡poderosos!. Milanés… pasado el tiempo se casó en Cartagena en 1.960 con una de las tres hijas de la señora Ana Maestre, dueña de la archiconocida panadería-Confitería “La Cartagenera” en las puertas de Murcia. Su esposa, Ana Mari, era la primera de tres hermanas, la pequeña, mi inolvidable y fallecida amiga, Pepita Hernández Maestre, se casó con mi amigo del alma (compañero de toda la vida) José Valverde Martínez, y fundaron la tienda Santiveri. A ellos, y a sus hijos Pepe y Virginia, les dedico un gran recuerdo, coincidiendo además por ser íntimos amigos y vecinos en Los Nietos de nuestro “PANI”. Qué a gusto me quedo recordando a mis amigos.

 

Vuelvo a enhebrar el artículo, en efecto, aquel chaval atlético, lleno de coraje era “PANI”, el mismo chaval que ayudaba a su padre el señor Pepe, que todos los días a las 7,30 me saludaba cuando venía a mi casa a traernos el pan nuestro de cada día, esa es la inmensa herencia que ha traspasado su padre al PANI, y desde luego “EL PANI” la ha aprendido muy bien,  Servidor le decía al señor Pepe, vaya jugadorazo que va a ser su hijo, y él sonriendo levemente me decía: lo único que asegura el porvenir, es nuestro trabajo. Era un hombre sabio, modesto y trabajador a tope, con su panadería “La Argentina”. PANI…se estaba convirtiendo en un chaval atlético, fuerte y lleno de facultades, una vez terminada su etapa juvenil, pasó al Atlético Cartagena, donde empezó a pulirse poco a poco, corrigiendo defectos y perfeccionando virtudes, (que eran muchísimas). Como no podía ser de otra forma, pasó al Cartagena F.C. y se forjó el gran defensa que llevaba dentro, los aficionados, presumíamos orgullosos de él, y exclamábamos  cuando “arrasaba” con su vigor, fuerza y…clase, (que todo hay que decirlo) ¡Ahí está nuestro PANI!, no hay quien pueda con él.

Jugó tres temporadas en esa etapa con el Cartagena F.C. en la tercera se consagró como lo que era, ¡un jugadorazo!. Rápidamente, los equipos empezaron a interesarse por ese portento físico que era PANI, y fue el Club Gimnástico de Tarragona (el Nástic) el que finalmente pujó por él, y el Cartagena lo traspasó. Un poco asustado, salió PANI de su querida ciudad Cartagena España, dejando a su familia y a sus amigos, buscando con ansia lo que siempre había soñado, ¡triunfar en el fútbol! Y lo hizo ¡claro que lo hizo! y jugó seis años con ellos, y fue capitán de su equipo y se hizo querer y respetar, y dejar en aquella ciudad innumerables amigos y admiradores, que todavía le recuerdan con inmenso cariño.

Volvió PANI a su Cartagena, convertido en un experimentado defensa, y todavía con ganas de comerse el mundo, y disfrutó del ascenso de nuestro equipo a segunda división, en aquella inolvidable tarde de Torrejón. Pero… todo no iba a ser de color de rosa, el fútbol le iba a enseñar su cara fea, y se la enseñó de la forma más cruel, con una terrible lesión, en un partido copero contra el Torrevieja, La lesión fue ¡horrible! doble fractura de maleolo. Esa tremenda lesión alejó del fútbol a muchos jugadores, pero…a PANI no, con PANI no pudo, luchó, durante meses, lloró para superar dos terrible operaciones que le realizaron dos médicos, a los que siempre estará agradecido, los doctores José Díaz y Andrés Cervantes Soto, de bien nacidos es ser agradecido y PANI, lo es. Y PANI lo superó, y reapareció contra el Albacete en segunda división y demostró a todos que estaba ahí, y agradeció a sus dos “hermanos” Ricardo Ciudad y Pepe García Murcia todo el aliento, el cariño y la ayuda que le prestaron.

Hay una anécdota que quiero referir y que denota el carácter de PANI. Cuenta Ricardo Ciudad que, en un encuentro entre el Tarragona y el Alavés, PANI tenía que marcar a Ricardo Ciudad que jugaba en el Alavés, y  con la habilidad que le caracterizaba se le había escapado varias veces. Entonces, le dijo un compañero a PANI… ¡oye! “endíñale” al siete que se te ha ido, y PANI respondió “cómo le voy a pegar si es más que un hermano”. Esas son las grandes amistades que se hacen en el deporte. También en Linares, dejó PANI (a su paso por ese equipo) un gran recuerdo.

Hoy, PANI ha engrandecido su negocio, nadie hay en Cartagena que no conozca la panadería-confitería-cafetería de PANI, orgulloso estará su padre el señor Pepe de su hijo Paco, y “EL PANI” sigue siendo el atleta que era, y todos los días entra en su horno a ganarse el pan con el sudor de su frente, y presume y sigue a su hijo Pepe, por todos los campos de fútbol, animándole y preparándolo para que siga sus pasos, y los consejos de su abuelo el gran señor Pepe. ¡la vida es el trabajo honrado”, y los amigos que te rodean. Hay otro hecho muy significativo, una vez le preguntaron a PANI si había cambiado su carácter, y él respondió, ahora soy más profundo, pero yo creo que es por el amor, y solo me he enamorado una vez. Y ahí sigue al pie del cañón al ladico de su querida esposa Julia. Quiera la providencia que sea por muchos años.

 

P.D. Deseo dedicarle esta Farola del Lago, a Francisco Hernández Solano EL PANI, a su esposa Julia Martínez,  y a sus hijos Pepe y Carmen.