La Farola del Lago: "Hoy mejor que ayer"

Veréis amigos, tengo un “poquico” descuidada mi “Farola del Lago”, porque de aquí a nada se van a cumplir nada menos que cincuenta años de mi llegada a la Escuela de Ingenieros Técnicos  Industriales de Cartagena, lo que hoy es la UPCT. Y con ese motivo, pues estoy escribiendo un poco de esa historia que, (naturalmente) intentaré de alguna forma que llegue a mis lectores, para que vean, como se ha ido desarrollando la historia de ese Centro Educativo. Bien, pues… hablando el otro día con un amigo, más joven que yo, pero “maduro”, vamos… lo que se dice ”cascao”, y me decía… “andevaparar” Loren, antes se vivía mejor que ahora, y mi pregunta fue ¿por qué? y me respondió, pues porque había más familiaridad y te podías dejar la puerta abierta de la casa que no pasaba “na”. Me sonreí, y le dije, pero… ¡qué se iban a llevar!, si no  había “na” que llevarse, si en las casas habían cuatro sillas de anea, y ni un solo duro. Seguí abriéndole los ojos, y le dije que en Cartagena solo había una casa de socorro, cuatro escuelas y un instituto, y cuatro médicos, en el Ambulatorio de la calle de San Vicente.

 

 Rápidamente, nos pasamos en nuestra charla al fútbol (como no pude ser de otra forma), y comparábamos a los chavales de hoy, con los de ayer. La comparación es de pena. Le dije a mi amigo, pero…muchacho, ¿tú recuerdas los esfuerzos que teníamos que hacer para jugar? si no teníamos ni campos, ni botas, ni balón (tres trapos liaos, o una lata), y escondiéndonos de nuestros padres por si rompíamos las “alpargatas”, y continúe diciéndole pero…¡cómo te atreves!  a comparar un tiempo con otro. Lo único que tenías más que ahora (que es mucho) es la juventud, lo demás es solo pura añoranza. Hoy, (afortunadamente) los chavales están bien alimentados, tienen (desde que son benjamines) campos de fútbol, entrenadores… sus padres, los llevan con sumo placer a que hagan deporte, equipados maravillosamente bien. Es… casi un pecado hacer siquiera la mas mínima comparación, lo que ocurre, es que tenemos en nuestra retina nuestros años juveniles,  y ese, es el “elixir” que nos inspira a hacer tamaña comparación.

Fioto farola niños 2

Imagen de la época: niños jugando a la pelota en la calle...

Os voy a contar una pequeña anécdota que tengo en mi retina. No creáis, lucho contra esta sensación de querer escribir de cosas que han pasado, y lo hago porque estoy rodeado de gente joven, y quiero estar totalmente actualizado, para no perderme en mis últimos años nada que sea actual. ¡En una palabra!, quiero y deseo estar al día de todo, para que nada de lo que se “cuece” en el mundo me sorprenda. Pero…es irremediable, cuando surge una conversación entre personas “mayores”, casi siempre se vuelve al pasado. Como os decía, tengo en un rincón de mi cerebro esta (hoy hilarante, pero ayer casi dramática) anécdota a que hacía referencia. Veréis, como he dicho antes jugábamos al fútbol donde pillábamos (generalmente en la calle) y con la pelota que llevaba el más rico. Nos pusimos a jugar en plena calle del Alto, de Cartagena España. La calle,  era de adoquines, ya os podéis figurar las “castañas” que nos dábamos cuando nos íbamos al suelo.

Estábamos en pleno éxtasis deportivo, cuando de pronto apareció el celador del barrio, al que todos temían, porque tenía muy mala lec.. (sombra), salimos todos corriendo porque en aquella época estaba prohibido jugar a la pelota en la calle,  pero el Celador le echó mano a uno de los niños, lo agarró por el “pescuezo” y el tío “malaje” lo interrogó para que diera nuestros nombres, y  poder multarnos. El pobretico se “cagó por la “patabajo”, y cantó. Nos multaron, y al otro día salió en El Noticiero de Cartagena la siguiente “Nota”  (siempre la llevaré en mi mente, por el “trauma” que nos causó) Por jugar a la pelota en la vía pública, han sido multados con veinticinco pesetas cada uno,  los niños Ricardo Navarro Abellán, Diego Sánchez Tomás, Pedro Pagan Cano (mi tío), y Lorenzo Vergara Pagan (servidor) ¡Madre mía! aquello era un drama para mi pobre abuela, mi mamá Concha ¡cincuenta pesetas! pero…si eso era su sueldo semanal, ¡Que desastre!, mi abuela,(La hermana del torero Gavira) dijo que no las pagaba y movió cielo y tierra, para no pagarlas y… no las pagó, y al celador le dieron … viento  En fin señores, una pequeña historia más que añadir a tantas que llevo contadas. Espero y deseo, la leáis con el mismo entusiasmo que yo pongo en trasladárosla, a través de esta mi “Farola del Lago”

P.D. Le dedico esta “Farolica”, a mi amiga, Paula García López, compañera de tantas tardes en nuestra “Escuela”, contándonos nuestras penas (pocas) y alegrías  (muchas). Siempre te deseo lo mejor “Paulica”