Vasco, todo un campeón

Sabes vasco, que te lo tenía dicho, que no me dieras disgustos. Te lo decía siempre, después de cada operación a la que te obligaba la puta enfermedad, el puto cáncer que te ha mandado al Cielo. Porque ¿sabes vasquillo? Que no me lo creo todavía, que estoy llorando a lágrima viva desde que el WhatsApp me ha escupido de madrugada que te habías ido, ni con las gafas, ni restregándome los ojos, me lo podía creer.

Y aquí me tienes vasco,  tratando de juntar letras y más letras para escribir lo más triste que estoy viviendo en los últimos años. Te lo juro tío, no tengo palabras porque no me creo que ya no te vuelva a ver, que no vaya a poder llamarte más y gastarnos esas bromas con la que tanto nos reíamos.

No me creo que no vuelva a verte, joder vasco, teníamos muchas cosas pendientes aún. Estaba pendiente tu reaparición como comentarista, eso que tan bien hacías y que lo descubrimos tarde, pero bien. Ahí también han sido el ‘Jabato’ que siempre conocí. Estaba pendiente el ascenso, tomarnos un café tranquilo en tu casa de la Media Legua, ir juntos a un entrenamiento del Cartagena y conocer a Munúa. ¡Puff!, tantas cosas dejas pendiente vasquillo. Es que eras demasiado joven para irte. ¡Tan joven y tan rápido! Cuando ninguno lo esperábamos.

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Sagarduy hace unos años con una camiseta firmada del FCC/Foto: SCT

Porque han sido casi 40 años juntos, de una vieja e inquebrantable amistad. Y no creas que me está costando escribir todo esto, dejo que sea el corazón quien me dicte, quien me recuerde casi a cámara lenta las cientos de anécdotas que vivimos juntos. ¿Te acuerdas cuando el Críspulo quería clavarme dos banderillas en el autobús que había hecho una parada y fonda en La Roda, cuando volvíamos de Madrid tras el ascenso de Torrejón? ¿Y aquella entrada que le hiciste a Matthaus, el capitán del Bayern Múnich en la noche que colgabas las botas en aquel amistoso en el Cartagonova que te organizó Florentino Manzano? Has sido un campeón en todo y eso no te lo va a quitar nadie.

Vasquillo, me quedo sin palabras. Podría estar aquí hasta pasado mañana acordándome de tantas y tantas y tantas historias. Solo quiero decirte que, para mí, ha sido un orgullo el haberte conocido y sobre todo, haber disfrutado de tu amistad tantos y tantos años. Siempre te voy a querer.