El ascenso mas largo

     Después de 6 meses de terminar la liga, por fin, empezó lo que tanto deseábamos  y esperábamos desde hacía 8 años tras el descenso de aquella plantilla formada por un numeroso grupo de mercenarios fichados por el odiado en Cartagena, Quirantes, jugar en segunda A.

Primero la incertidumbre de que pasaría con la liga, si se reanudaba o no la competición. Después, una vez que parecía claro que no se iba a poder reanudar las jornadas que quedaban, vivimos la incertidumbre de si se anulaba la competición como deseaban aquellos que sus equipos habían quedado mal clasificados (y así, a la vez, perjudicaban al Cartagena). Posteriormente tocaba esperar a ver si se nos ascendía directamente como campeones de grupo o se tenía que disputar un play off de ascenso.

     Una vez que la RFEF cedió ante las presiones ejercidas por algunos equipos (especialmente Badajoz e Ibiza) de su primera intención (real) de no disputar play off y que hubiese ascensos directos, veíamos con perplejidad como equipos clasificados hasta en la décima posición (incluso más cerca del descenso que del ascenso) pedían jugar ese play off… y así todos estos meses. Una cadena de despropósitos continuos por parte de quienes dirigen el fútbol de nuestro país aderezado por los desmanes de algunos presidentes de clubs con ansias de notoriedad mientras los aficionados al Efesé seguíamos esperando a ver que ocurría finalmente con nuestro equipo del alma.

Ya todo decidido, había play off, se sabía cuándo jugábamos, donde jugábamos (tras también no pocas dudas y cambios) y contra quien jugábamos. Aún así, tocaba esperar un mes más para conocer si ascendíamos o añadíamos otra cicatriz más en nuestro sufrido corazón de seguidor blanquinegro.

Desde luego, pasase lo que pasase, esta temporada jamás la íbamos a olvidar los seguidores del Cartagena.

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Llego la fecha, 19 de julio de 2020.

 90 minutos para decidir si ascendíamos o no, pero lo más duro, no podríamos estar en el campo viviéndolo con nuestro equipo. Aquí, poco que contar. Todos recordamos como vivimos aquel día. Los nervios desde primera hora de la mañana, contar las horas que faltaban para el partido. El partido. La tanda de penaltis. La parada de Marc Martínez (“para Marc, para Marc…” ya ha pasado a nuestra historia como el “ta ta ta ta ta” cuando marco Carmona en el Collao).

Por fin estábamos donde queríamos y donde, por la gestión de nuestro club, tanto en lo deportivo (pocos equipos son capaces de aguantar al máximo nivel deportivo durante 4 temporadas disputando el play off de ascenso), como aún más, en la gestión económica (disminuyendo la deuda generada mayormente por Paco Gómez) y en la gestión social.

Por fin tocaba disfrutar como todas las pretemporadas de la incertidumbre de los fichajes, de los rumores, de quien venía, de quien salía… pero desgraciadamente esta pretemporada no podíamos disfrutar de ver a nuestro equipo en el campo en los encuentros amistosos ni de vivir en nuestro estadio la presentación del equipo con la disputa de la  carabela de plata.

No sabremos cuándo podremos volver al estadio y vivir un partido con nuestros amigos y compañeros de grada, pero al menos estamos ya, desde ayer, disfrutando de nuestro equipo. Imaginar que siguiésemos en segunda B. Menudo desastre. Todavía sin liga, sin ingresos apenas y con una competición nueva y más compleja que hará más difícil aun salir de ese pozo. Pero no, no estamos en la B, estamos en la A, smartbank o como quieran llamarla, pero estamos donde queríamos estar.

Y por fin llego el día del primer partido, aunque eso, es otra historia.

Pencho Angosto

Incondicional del FC Cartagena