Sentimiento FC

Sentimiento FC. ¡Qué difícil  explicar un sentimiento!. Lo dice la palabra : se siente y punto. Pero hay que entrañar en la entraña con mucho entusiasmo y todas las emociones.

Como un sentimiento de amor humano. O religioso. O familiar. Este es un sentimiento de devoción futbolística ( que se completa con una vida a unos colores y una entrega a una ciudad)

Y todo esto que voy a escribir ahora es una respuesta que debo a mi yerno, Jose Manuel, que entró en la familia en noviembre del 18:

-¿Por el fútbol, por el Cartagena, te pones así?

Así, por supuesto. Y además seguir al Cartagena es fácil y difícil en mi caso. Y no es pasión por el fútbol en sí, sino en lo que puede aportar a la ciudad.

Mi familia es futbolísticamente así:

1.- Mi mujer, muy poco interesada en el fútbol. Natural de Sevilla. Entre Sevilla y Betis, es del Sevilla, que sigue a mucha distancia. Del Sevilla  creo que porque lleva el nombre de su queridísima ciudad y es más elegante. Si estará “puesta” que al ver mi alegría dijo : ¡Qué bien, ya habéis subido a Primera!. (Puede ser la  frase del año). “No, no, a Segunda”. Pero ¿no estábais en Segunda?. “Sí, en Segunda B”.

2.- Mi hijo mayor, Álvaro, jugador de baloncesto, retirado prematuramente por una lesión,  perteneció de joven al Real Madrid, Estudiantes y Canoe, siempre de 2º nivel por su edad. El Real Madrid se portó muy mal con él en un momento decisivo para su carrera deportiva. No le guarda rencor y es socio del club de baloncesto y tiene muchísimos amigos empezando por el primer y segundo entrenadores. También sigue el fútbol. Le encantan las victorias de los blancos.

3.- Mi hija Macarena interesada en el fútbol única y exclusivamente en el Real Madrid. Pasa de todo lo demás.

4.- Mi hijo Jesús –igual que sus hermanos nacido en Madrid- muy interesado en su Real y abierto a todo el fútbol de Primera.

5.- Mi futura nueva, Ana Belén, conquense, de Horcajo de Santiago. No es el fútbol su primera preocupación.

6.- Mi yerno, José Manuel, toledano, de Talavera de la Reina y de Lagartera, pueblo famoso cercano. No sabe ni en la división que está el Talavera. Y no entiende la pasión, por supuesto, por el fútbol.

O sea que, de siete, soy yo el único de Cartagena y del Cartagena. Los demás se alegran  si me ven contento y miran para otro lado si ven lo de siempre.

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La emblemática Plaza del Ayuntamiento engalanada con las banderas blanquinegras

Sentimiento FC. Todo nace desde niño y en tu tierra. Sí, Loren en esta tierra que, cuanto más lejos estoy de ella, más quiero. Y cuánto más tardo en verla, más la echo de menos. Y cuanto más tiempo estoy sin oler a mar y sentir su brisa, algo me falta siempre. Pero todos los días, “estoy allí”, disfrutando del puerto. Y además, en genial frase de mi hermano Julián, Cartagena es la única ciudad del mundo cuyas calles y edificios me acarician.

Pues podías haberte quedado a vivir allí. Tuve que estudiar Periodismo fuera y, al terminar, Madrid es mucho Madrid, y ni entonces ni nunca me ofrecieron un puesto de trabajo en Cartagena. Y a mí, en la capital, en RTVE, me fue bastante bien. También atrapado por la familia, que no era cartagenerista. Más bien de Sevilla y de Andalucía.

Y desde pequeño fui al Almarjal. Mi padre tenía en el Columbus un camarero, primo hermano suyo, llamado Laureano, al que le gustaba el fútbol y le gustaba que fuera con él. Primer paso, parada en la pastelería de Pencho, de la calle Medieras, para llevar una buena merienda. Por lo menos, las derrotas eran dulces. Y parada también, cerca de la Misericordia, en la taquilla, para sacar las entradas y seguir para el campo. Un paseo delicioso. Mi familiar –nunca se lo pregunté- no era socio. Este Laureano  era un pedazo de pan, y entre su bondad, la merienda y el espectáculo, me aficioné. Pero no conseguíamos ningún campeonato ni ascenso alguno ni salir de donde estábamos.

Y ahí que cada día me sentía más cercano al Cartagena pero no me gustaba nada que perdiéramos tanto.

Y ahí el especial sentimiento FC. Especial FC. Porque los habrá con mala suerte por el mundo, pero no creo que haya muchos como el FC. Es decir que a la situación natural de los clubs de fútbol –derrotas y alegrías- tenemos un plus añadido de sufrimiento y frustración : muy pocas alegrías y muchos desengaños. Lo que definió soberbiamente Isidoro Valverde en su libro “Las desventuras del FC y alguna que otra ventura”.

Entonces y después, yo me planteaba si no iban a cambiar nunca las cosas y me hacía la promesa de luchar, no sé cómo, pero luchar para que llegara el cambio. Al principio de vivir en Madrid, asistía a los partidos en mis visitas a Cartagena, que siempre me supieron a gloria, y entraba con el carnet de periodista. Después pensé que había que ayudar económicamente para hacer un club fuerte y me hice socio. ¿Para sólo poder ver un partido o dos al año? No, sentimiento FC. Y escribía y escribía para que alguna vez cambiara la suerte y…las cosas mal hechas de los responsables. Que si los colores blanco y negro, que si la afición siempre impaciente y negativa, que si…

 Y este año he sacado dos carnets –antes de la victoria, pero oliéndola- y el segundo a nombre de una persona queridísima por mí y que creo que ha dado el empujoncito final, el que nos ha traído la suerte.

Incluso, tras alguna que otra tragedia, decidía irrevocablemente  apartarme del equipo y no querer saber más de él. Un año tras otro diciendo romper… Pero siempre volvía. Siempre. Incluso estando en la distancia, como yo, que me ponía las cosas más fáciles. No podía desentenderme. Era parte de mí, de mi vida.”Papá, ¿por qué somos del Atlético”. Pues eso.

El fútbol es muy importante, quizá demasiado, en nuestra sociedad. Y porque  quiero lo mejor para mí ciudad y el fútbol puede proporcionarnos algo que nos ha faltado siempre he sido, soy y seré del FC. Por encima de todo, mi ciudad, ¿lo entiendes yerno? Me partía el alma ver a la afición, muy buena en los últimos años, con mucha gente nueva y joven, sufrir tanto e injustamente.

La derrota y la frustración de un pueblo tenía que terminar. Y el fútbol es un símbolo que da prestigio y contribuye a dar a conocer más tu tierra. Y aumenta su riqueza de todo tipo. Y te une como la lapa a tu niñez, juventud y madurez. Si tendrá fuerza, que hasta el abominable Coletas ante su “triunfo” político y social en Europa y su situación muy difícil ante la Justicia, ¡se ha acordado y lamentado el descenso del Numancia, ya que de niño vivió en Soria e iba a los Pajaritos con el bocadillo que le preparaba con cariño su abuela!…Sentimientos inolvidables. ¡Fútbol, niñez, amor, merienda, abuela! ¡El completo!

Y no sólo apoyar a Cartagena en el fútbol, sino también en todo lo bueno que tiene : Navidad, Cabalgata de Reyes Magos, Carnavales, la Mar de Músicas, Cartagineses y Romanos y un largo etc. Y por supuesto, la Semana Santa, número uno en todo, dentro y fuera de la ciudad, y a la que estoy vinculadísimo y de la que me gusta hasta el ruido de las sillas.

Pero cuidado, que a mí me irritan muchas cosas de Cartagena (que hay que cambiar como ahora el fútbol). Ciudad puñetera, equivocada, pasota, sin defender con valentía sus derechos mientras la capital, Murcia, nos mangonea siempre (desde que tengo uso de razón) y  veces nos humilla (y no hay respuesta)

Resumiento y volviendo al fútbol : es difícil ser del FC, y en mi caso particular un poquito más, lejos de la tierra, sin ambiente adecuado que te acompañe, pero con el amor al FC hasta el tuétano. Gracias a Dios.

Y en cuanto hay bastantes que sienten lo mismo que yo, y se unen en un partido, acto del club, manifestación, acompañamiento al equipo en sus desplazamientos…pues surge la Efesemanía, que espero  vaya a más. Puro sentimiento FC