¡Sí a Guillermo¡

Ahora es el momento porque muchos ponen en duda la noticia del ascenso. Mi sí para Guillermo. Y lo digo ahora en la época del suspense de los que quieren crucificarlo o están con el hacha. Ahora. Cuando hay que decirlo.

Convencido estoy de que vamos a ascender y de la valentía, profesionalidad y convicción en lo que hace Guillermo, en lo que ha dicho y mantiene y en lo publicado que ratifica. Persona de una pieza y ¿cuántos años ya dedicado a la información deportiva, con una gran experiencia y sabia veteranía?. Guillermo Jiménez Alcaraz, amigo desde la ya muy lejana tierna infancia (o un poquito más tarde), siempre amigos aunque siempre viviendo cada uno en ciudades diferentes pero viéndonos, también siempre, en mis visitas a  Cartagena. Y mucho teléfono. Hermano, no de sangre, pero sí de pensamiento y corazón. Guillermo Jiménez Alcaraz,  cartagenero de pro. Prudente, amable, siempre dispuesto, con la retranca de nuestra tierra al máximo, sonriente, buena pluma y mucho periodismo en sus venas. Socarrón como él se define, sin llegar a la mordaz y/o muy divertida ironía cartagenera o al típico y personal humor negro de nuestra tierra.

Empezamos los dos nuestra carrera periodística juntos, en “La Verdad”, en la delegación de este periódico en la plaza de San Francisco, en el primer piso, encima del bar Correo y también cerca de donde vivía la familia Benedicto , arriba, en el mismo edificio. El hijo mayor, mi gran amigo Mariano, al que tanto he echado de menos en tantos años, tras su absurda muerte en automóvil tras hacer dedo, autostop, volviendo de Madrid a Granada, donde estudiaba Medicina y tras haber pasado conmigo el fin de semana en la capital. Tendría sólo 21 añitos. ¡La de correrías taurinas que nos hemos perdido, en medio siglo, porque fue unos de los mejores aficionados al toro que he conocido! Con Félix Conesa y José Nieto, cuatro para tener en cuenta. Desde críos.

Guillermo Jiménez y Pedro Arango reflexionan en caliente del duelo ante el Recreativo Granada

Guillermo Jiménez (izq.) junto al gran Perico Arango

Inolvidable bar Correo donde cada domingo ante su puerta se concentraban los aficionados para ver a un camarero poner los resultados de los partidos -¡no había todavía radio en directo y al momento!- y enterarse de la quiniela que habían hecho a mano o de la victoria o derrota del FC. O de sus favoritos etc.

Guillermo y yo en aquella redacción-habitación de la “franciscana plaza”, como se refería a ella nuestro primer jefe, Antonio J. González-Conejero, después director total del periódico en Murcia, y que entonces aconsejaba y corregía a los dos pipiolos, mientras yo estudiaba los últimos o el último curso (6º de Bahillerato o quizá Preuniversitario) en los Maristas, en la plaza de San Agustín, entonces, y Guillemo Ximénez, no  Jiménez ni Giménez, se puso moderno años después y firmaba con la equis.

Y desde entonces día a día, semana a semana, mes a mes, año tras año, hemos estado en contacto. Siempre. Yo conozco muy bien la carrera periodística de Guillermo, que muchas veces se pasó de prudente por generoso y buena persona, y su carrera humana, extraordinaria, con su gran mujer, Cari, siempre optimista y sonriente, con sus dos muy buenos hijos, Guillermo y Adolfo, los dos universitarios de título superior y muy buen talante humano, y sus magníficos nietos. Guillermo, militar. José Miguel, militar al principio y ahora seminarista y Óscar pendiente de tirar para uno u otro lado, pero –de momento- torero, con afición tremenda al espectáculo. Tan joven y ya estuvo en Madrid en la última corrida del pasado San Isidro y yo encantado de invitarle en mis abonos. Vivió ese día uno de los momentos más grandes del toreo mundial : el rugido de Las Ventas.

 Y por todo ello, también como colega y, por supuesto, como amigo, le doy un sí a Guillermo en estos momentos, en los que ha publicado la noticia más valiente que le recuerdo. Y le han dejado solo. Ni una ayuda ni al menos una duda. Ni de los colegas.  Solo ante el peligro. Como en aquella peli que protagonizaba, si no recuerdo mal, el gran Gary Cooper.

He seguido los periódicos todos estos días para ver el marasmo de la 2ªB y los periódicos que deben saberlo –Marca y As- han mantenido la misma línea que Guillermo.

Y amplío y le creo más  por profesional que por otra cualquier circunstancia. Con el secreto profesional tan duro y tan bien guardado. Tal fiel y difícil como  el secreto de confesión para los sacerdotes católicos. Sí. Así. Sin exagerar. Lo mismo.

Está claro que una democracia no puede funcionar sin Justicia y sin Medios Informativos  auténticos. (Y así de mal está España porque dejan muchísimo que desear ambos). Guillermo Jiménez Alcaraz es de los de verdad, los que defienden al lector y se ponen en su piel. Su fidelidad, a su periódico “La Verdad”, durante toda su vida hasta su jubilación,  así lo demuestra.

Por eso creo en él. Sí a Guillermo.

Tras muchos años al pie del cañón, ha decidido jugársela ante los muchos que dudan de él y en una edad en la que apetece la tranquilidad y no las guerras ni los disgustos. Paz, además, que se ha ganado.

Me mojo por ti, aquí y ahora.

Y seguiré mojándome contigo brindando tras el ascenso.