Soñemos y…adiós al Penas

Nunca he sido futbolísticamente tan feliz como ahora. Seguimos en el fútbol profesional tras haber pasado una temporada de sufrimiento y penas. Porque para mí el FC es El Penas, que los de muchas canas o el pelo completamente blanco lo sabemos por haber aguantado tantas  desventuras, como escribió Isidoro Valverde.

Ahora no tanto, porque a mediados del  2020 ascendimos en Málaga por nuestro genial héroe Marc Martínez y empezaron a darnos por la tele hasta los amistosos de pretemporada. Una delicia cuando veníamos casi del infierno. Y desde que era niño o muy jovencito no veía todos los partidos del FC. Miento, sólo podía ver los de casa y saber el resultado de los de fuera.

Por vez primera en mi vida he visto todos los encuentros del FC sufriendo y penando en muchos de ellos como firme y fiel integrante del Penas y disfrutando en pocos y aburriéndome en algunos, pero con la alegría de estar en 2ª y valorando muchísimo el poder verlos. Miento, ví todos completos salvo el de Zaragoza en Jueves Santo porque ese día tenía que hacer cosas más importantes y no me parecía fecha idónea para jugar al fútbol.

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Los del Efesé rien felices tras lograr su gran objetivo de la permanencia. Casi un ascenso

Y ahora a seguir soñando y a hacer un equipo para continuar en el fútbol profesional sin  tantas penas y soñar y soñar con esa Primera que históricamente se nos niega. Tenemos población y afición para ello. Acertemos con el entrenador y los jugadores para seguir hacia adelante con esa camiseta a rayas horizontales que estrenamos esta temporada.

Y los que son las cosas El Pupas (At. de Madrid) y El Penas (FC) encontraron la felicidad esta temporada. Coincidieron, que no es poco. Aunque es verdad que el Atleti suele dar unas cuantas alegrías de gran nivel, que no hay comparación con las nuestras, que vienen de uvas a peras. De ahí lo de El Penas y El Pupas.

Entiendo al Atleti pensando en la sufrida afición cartagenera, con tantos reveses y decepciones, y me alegro con sus títulos  y victorias, pero no soy del Atleti. Sólo soy, y sólo sufro, por el Cartagena. Ser del Atleti me lo impide mi espíritu ganador de siempre y tampoco puedo ser del Madrid –que sí tiene el espíritu de gran triunfador- porque trataron a mi hijo Álvaro cruelmente cuando era jugador de baloncesto y perteneció a ese club.

También me gusta mucho el himno del centenario que hizo Sabina al Atleti, que es genial y lo disfruto muchísimo y lo oigo de vez en cuando.

Pero lo que más me gusta son las victorias de mi Cartagena y que pise fuerte en el fútbol nacional para seguir soñando. Y nadie me va a quitar mi actual felicidad.

Hemos sido de los de peor suerte y/o peor gestión , pero eso se ha acabado.