ensueño
UN RINCÓN PARA DOCE

El Cartagonova pudo batir palmas en un Domingo de Ramos de Ensueño.

Esta mañana de Domingo de Ramos he estado en el estadio e importándome muchísimo el partido, hasta que el trencilla él solito, andaluz él, ¡Qué no quiero verlo! lo destrozó absolutamente todo, hasta tal punto que en un instante me he distraído, soñando, tratando de resolver la incógnita que les...