Álvaro Varón Aceitón de nuevo en la escena

Álvaro Varón Aceitón vuelve a la escena y con el Cartagena jugándose las habichuelas del ascenso. También el Extremadura, evidente que busca lo suyo. El joven colegiado balear, hermano de juez en el  fútbol, también se juega subir de nivel al cerrar la temporada y hacer los recuentos de puntos y dar bendiciones a los merecimientos. Estos partidos de crema pastelera de la buena no se los dan a los malos cocineros. Álvaro nadie duda que reunirá condiciones para progresar pero en el estadio Cartagonova un día tuvo una mala tarde cuando el 25 de febrero de este año el Marbella lo visitaba (0-1) y hubo jugadas polémicas en el área de la puerta de Fondo Sur desde donde Pencho Angosto se multiplica, mueve con pasión su bandera (albinegra, claro)  y ve el fútbol en una sola dimensión:  la del Cartagena de su alma y del alma de muchísimos cartageneros, hasta la del exigente periodista  Ricardo Díaz-Manresa que no quiso ver por la tele, desde Madrid, el 1-0 ante el Celta B, porque era demasiado sufrimiento para él, que lleva a su tierra en el corazón. Pero, a lo que iba, allí en ese encuentro Cartagena-Marbella un mismo equipo se vio perjudicado y le cortó perder, pero aun así la Organización Arbitral, que dispondría de información videográfica,  no metió en la 'nevera' al  insular AVA, que pitó en marzo el Adarve-Rayo Majadadonda (1-0) partido de relieve en el grupo I. Álvaro estuvo en su línea de tarjetero y se fijó mucho en lo que decían los técnicos. Al del Unión Adarve lo expulsó por decirle "no sabes pitar nada de nada". Y Anteriormente amonestó a Iriondo, el del equipo majorero.

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Los jugadores del Marbella cercan y acosan al colegiado balear, en el partido del 25-F pasado.

 

Pienso y escribo que el estadio Cartagonova necesitaba en ese marcado por la polémica Cartagena-Marbella un VAR (sistema aún no instaurado en el arbitraje español, y dudo que en el área de la Segunda B no tarde en llegar unos años)  para confirmar con ayuda de la tecnología las jugadas polémicas que pueden ser muy trascendentes. Cuando los  árbitros ayudantes europeos que están cerca de la portería son o parecen ser solo  elementos de decoración únicamente con ojos para no perder de visa el balón, el VAR es divino, debe de ser divino cuando comience a funcionar.

Que nadie dude, por favor, de la honradez de este colegiado. AVA es uno de los llamados jóvenes talentos (epígrafe moderno en el mundo del arbitraje) porque no me cabe mínima duda  que está proyectado al estrellato y cualquier error se le perdona o minimiza en el seno de la jefatura de los árbitros o no tiene la trascendencia que podría hacer pupa en otros árbitros de segunda fila, buenos pero no tanto. Álvaro debe de ser un colegiado guay  y va a subir sí o sí. Es mi intuición. Podrá mejorar con el tiempo y la experiencia que éste aporta  la tarea de los considerados mejores árbitros de las Baleares: Antonio Rigo y Borrás  del Barrio. O Martorell, Simó Fiol, Balaguer, Riera Morro y Doménech Riera. Antonio Rigo fue el mejor con diferencia, capaz de batir una marca como nadie: pitó todas las jornadas de Liga en Primera, en 1967-68, esquivando los obstáculos de lesiones, enfermedades, bajas formas y demás.  En la vida profesional era dueño de una imprenta en Palma de Mallorca. Con el poco dinero que entonces daba el arbitraje en la élite pudo ampliar su negocio, me contaba un amigo común. 

Varón Aceitón no había nacido cuando los citados ’piteros’, algunos en los años 70, se sometían como máximo a la ‘moviola’ para desnudarlos  y mostrar sus errores cuando solo existía el monopolio de TVE y Estudio Estadio como programa delator. Y todo visto en blanco y negro en la mayoría de los televisores, antes de que Avelino Marín Garre y Juan Bernal Solano se hiciesen de oro vendiendo en sus respectivos  locales de las Puertas de Murcia aparatos de color Pal.

PD. Ignoro si subirá en quince días el Extremadura o el Cartagena  (los dos se lo merecen, creo, más mi equipo que el de Almendralejo, natural) en esta eliminatoria que evita para mí el drama de tener presenciar que mis dos clubes, el cartagenerista de siempre  y el Elche CF por adopción, del que también tengo la insignia de oro desde el año 1976, se tuviesen que matar en la final por el ascenso.