La Farola del Lago: ¡Manolín!

Manolin y su esposa Marita.
Manolin y su esposa Marita.

Le recuerdo perfectamente, (parece que le estoy viendo) tendría seis o siete años, y pasaba todos los días por delante de mi casa, (por entonces, yo vivía en la calle de la Gloria) llevaba siempre un pantalón de “peto” con tirantes, pero por no sé qué razón, solo le abrochaba uno, el otro siempre le colgaba y, con él, su inseparable pelota de trapo o de goma. Pasaba por delante de mi casa, (yo tendría su misma edad, más o menos) dándole pataditas a la pelota con la “zocatica”, por toda la calle, sin que se le cayera y, yo le veía asombrado de su habilidad y le esperaba todos los días para verle pasar, y contemplar su exhibición diaria.

Estoy hablando señores de… MANUEL MIRANDA SERNA “MANOLÍN”. Es seguro que muchos de ustedes dirán ¿y quién es Manolín? Ojalá, tenga yo la suficiente claridad de ideas para poder transmitir, en este artículo, la enorme personalidad y carisma que desprendía su figura, pequeña de estatura, pero gigante en todas sus facetas, amigo, futbolista, hijo, era… (es) un diez en todo. Por ello, voy a tratar de hilvanar un guión, que me lleve a cumplir el objetivo de este artículo, que no es otro, que describirle a mis lectores la brillantez y humildad (¡qué difícil es eso!) de este hombre.

Durante un corto tiempo, le perdí un poco la pista, pues íbamos a colegios distintos. Yo me fui a vivir a otra calle, la del Alto (les recuerdo que, cuando somos niños las distancias por pequeñas que sean nos parecen siderales), pero pronto, empezamos a reunirnos en el Lago los críos a quienes nos gustaba el fútbol y… ya sí que nuestra amistad se consolidó en todos los aspectos.

Manolín era, como servidor, uno de tantos miles de niños “huérfanos” de padre, por culpa de nuestra maldita Guerra Civil. Pero esa falta de amor paterno la suplió con creces su madre, la señora Ana, rodeándoles (tanto a él como a su hermana Mercedes) de cariño, y enseñándoles a ganarse la vida con un trabajo honrado. Manolín era un “líder” en todo. Tenía un don de atracción o de convicción enorme, con un carácter amable, pero de ideas firmes; sobre todo, tenía un corazón que no le cabía en el pecho, para ayudar siempre a los más débiles.

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Credencial de directivo del equipo juvenil del Cartagena.

Todos sus amigos confiábamos ciegamente en él, era… voy a decir una palabra, puesta de moda por Pep Guardiola, refiriéndose a Messi, el “puto amo”. Él le dio continuidad a un maravilloso equipo juvenil “El Rápido”. Era él quien tomaba las decisiones, era… en fin, nuestro “jefe”. Ya conocemos un poco, al Manolín niño. Ahora voy a tratar de describir al futbolista. Para que ustedes se hagan una idea de la forma de jugar de Manolín, voy a hacer una comparación, que muchos lectores dirán… ¡que “exagerao” es Loren! Pero estoy seguro de que vamos a estar de acuerdo, con esta descripción, todos los que hemos jugado con él. Manolín tenía (a menor escala claro, pero… no mucha menos) la forma de jugar de Silva (el internacional) y la visión del juego de Xavi Hernández, era un “crack”. Y, claro, ahora se preguntarán ustedes… y con esas virtudes, ¿cómo es posible que no llegara más alto? Y yo voy a tratar de aclararlo.

Como escribo al principio de este artículo, Manolín era huérfano de padre, y su devoción, cariño y respeto por su madre era enorme. Tenía una fe ciega en ella, La señora Ana tenía un puesto de frutas en el mercado, de esos en los que hay que levantarse a las cinco de la mañana para ir a la lonja y comprar las mejores peras, manzanas, etc. Manolín trabajaba a la par que su madre, jamás quiso dejarla sola. Tuvo proposiciones de equipos, de empresas, Refinería, Butano… recordemos que, por aquellas fechas, las empresas querían tener los mejores equipos de fútbol, Manolín fue declarado por Juan Pacheco (seleccionador Regional) el mejor jugador de fútbol de toda la Región. A pesar de todas estas tentaciones, Manuel Miranda Serna, siguió junto a su madre en su puesto de frutas, ganándose la simpatía y el crédito de todos sus clientes.

Durante unos años, Manolin, junto a su amigo y buen entrenador Pedro Lirón, transmitió parte de su sabiduría futbolística a los juveniles del Cartagena F.C. Han pasado los años, y crean ustedes que Manolín ha seguido siendo nuestro ídolo. Siempre que nos vemos los amigos comunes, nos preguntamos ¿qué sabes de Manolín?, ¿Cómo está? Y es que… amigos míos, el crédito que tiene ganado este hombre, no se consigue en unos días, es el premio a toda una vida de trabajo y de fidelidad a todos las personas que le hemos conocido.

Una vez jubilado, después de cincuenta y cinco años de levantarse con los albores del día, y trabajar como un titán, la vida le ha mostrado de alguna manera el lado feo, en forma de una cruel enfermedad. Él, con la enorme fuerza de voluntad que siempre ha tenido, ha ido y, sí señores, la está superando. Hoy, que le toca vivir los peores momentos de su vida (que por desgracia va olvidando…), es cuando su esposa Marita, su inseparable compañera, se ha convertido en sus propios pies, sus manos y su pensamiento, estando a su lado, dándole cariño y seguridad. Cariño que no le falta, pues tiene a sus hijos Manuel y Fernando pendientes de ese gran hombre, al que sus amigos seguimos queriendo y respetando como nuestro “líder” que siempre ha sido.

No quiero terminar este artículo, sin volver a preguntarme ¿por qué cuando pienso en mi amigo, le veo con un pantalón de peto dándole “pataicas” a una pelota de trapo? Y solo encuentro una respuesta… ¡porque desde ese momento empecé a admirarle!

P.D. Deseo dedicarle este articulo, a mi amigo Ángel Melero Romero. Persona polifacética donde las haya, escritor, compositor, piloto, guionista y…lo que se proponga. Pero su verdadero tesoro, es su conversación, amena, relajante, derramando su sabiduría en cada tema que abordamos en nuestros paseos. Un abrazo Ángel