Qué gusto da levantarse un lunes con moral

Es lo que tiene las victorias. Ya sabemos que el fútbol es un estado de ánimo y que gane tu equipo o no te influye mucho para tener una semana positiva. Da gusto levantarse un lunes con la moral por las nubes.
 

Pues sí. El hecho de que el Cartagena se haya plantado de nuevo en la final es un chute de moral por todo lo alto. A mí me ocurre este lunes. A dónde va a parar el lunes siguiente al drama de Majadahonda con éste de ahora. ¡A dónde va a parar! que diría el clásico. Es incomparable, y como yo me siento, estoy seguro que la mayoría de los seguidores blanquinegros también.

Plantarse de nuevo en la final te da para ilusionarte de nuevo con todas las de la ley. Con el respeto que merece el Extremadura, un buen equipo dónde los haya pero con la ilusión que te da el hecho de disputar una nueva final en apenas dos semanas. Levantarse así, saber que no te van a volver loco por la calle preguntándote por cuestiones que uno ni sabe ni va a saber en la vida, pensar que en la semana que hay por delante solo cabe la ilusión pues la verdad, da mucho gusto.

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El Cartagena superó al Celta B y ya está en la final/RAÚL VELASCO-SCT

A lo mejor ya es hora de acabar de una vez por todas con esas historias para no dormir de que nunca se ha ascendido en Cartagena, de que existen los gafes y no se de cuantas cosas más. A lo mejor, digo, es el momento de que nuestros aficionados más veteranos tengan la inmensa satisfacción de ver un ascenso de su equipo en casa. Sin moverse. En su estadio.

La finalísima con el Extremadura pinta bien, al menos con mucha ilusión, seguramente con la misma que tendrán a estas alturas por Almendralejo cuya ciudad ha llegado a probar las mieles de la Primera División. Así que nadie olvide que se trata de un equipo excelente y de una afición veterana y experta que merece todos los respetos.

Pero eso no quita para que esta mañana me haya levantado con un buen chute de ilusión sabiendo que no van a pararme por la calle a criticar ji al equipo ni a Monteagudo ni a nadie. Que sólo cabe ahora la ilusión y el derecho a soñar con volver nuevamente al fútbol profesional. Yo también pienso que la afición y la ciudad se lo merecen.

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La afición volvió a estar de diez/RAÚL VELASCO-SCT