OTRA JUGADA DECISIVA EN EL MINUTO 71 QUE NI SE REVISA NI SE SANCIONA

El VAR se ‘traga’ un penalti claro del meta Dani Barrios, que empuja y derriba a Clavería en el área pequeña

Una vez más los que controlan el VAR en los partidos del Cartagena vuelven a fallar más que una escopeta de caña. En el minuto 71 hay un claro empujón del meta Dani Barrios sobre Clavería, al que derriba dentro del área y cae al suelo. El colegiado gallego no sólo no señaló el flagrante penalti sino que el VAR, que para eso está, ni se molestó en decirle nada al trencilla para que este hubiera corregido su grave error
foto penalti
Instante en el que Barrio arrolla a Clavería

Fue al revés, habría que decirle con claridad al árbitro gallego, el pontevedrés Alejandro Muñiz Ruiz, que no quiso ver el clarísimo empujón que el meta malacitano Dani Barrios le propina a Pablo Clavería, que se encuentra de espaldas al portero al que ni siquiera roza. El ‘21’ albinegro cae derribado al suelo a consecuencia del empujón que acababa de sufrir por la espalda y que le priva de cualquier posibilidad de rematar el balón que, finalmente, atrapa el cancerbero visitante.

El árbitro asturiano Areces Franco ni se molestó en avisar a su colega gallego Muñiz Ruiz de su equivocación al señalar falta contra los albinegros para que, al menos, la hubiera revisado

Pues bien, el colegiado que fue nombrado mejor árbitro de Segunda la pasada temporada por el diario Marca, no sólo no sancionó lo que cualquiera que lo estaba viendo por televisión daba como penalti sí o sí, sino que señalaría falta en contra del Cartagena, se supone que por alguna infracción de Clavería, quien ni se acerca al meta malaguista.

Todo esto ocurriría en el minuto, cuando el marcador aún le era favorable al Cartagena por 1-0 y que habría supuesto, de haberse señalado y ser gol, el hipotético 2-0 con lo cual los albinegros habrían cerrado un partido que merecieron ganar. Está claro que no es problema del propio instrumento del VAR sino de quienes lo utilizan, en este caso el árbitro asturiano Areces Franco, que ni se molestó en avisar a su colega gallego para que, al menos, hubiese visto repetida la imagen que, por otro lado, no ofrece lugar para la duda. Otra más, y van…