CARLOS SáNCHEZ | PERIODISTA

Cuestión de formas (una de Falcón)

Todo, cualquier cosa en la vida, tiene un fondo y una forma. El objetivo en sí, que constituye el fondo, es igual de importante que la forma, es decir, la manera que se utiliza para que éste se manifieste. Las personas, los hechos que realmente dejan huella, son aquellos que...
Todo, cualquier cosa en la vida, tiene un fondo y una forma. El objetivo en sí, que constituye el fondo, es igual de importante que la forma, es decir, la manera que se utiliza para que éste se manifieste. Las personas, los hechos que realmente dejan huella, son aquellos que estampan en el recuerdo tanto su fondo como su forma. Los pequeños detalles marcan la diferencia, y es aquí donde yo creo que el Cartagena se ha equivocado con Falcón.

No discuto el fondo, sino la forma. No quiero entrar a valorar cuestiones deportivas sobre su no renovación - ya que si se ha elegido a Juan Ignacio para dirigir la próxima temporada, me parece ecuánime la decisión de no renovar a un jugador con el que ha dicho que no va a contar – pero no me voy a quedar con las ganas de criticar la manera en que se hizo. Deduzco que esta decisión lleva tiempo tomada, pero que no se quisiera hacer pública por lo que estaba en juego. Sin embargo, una vez perdido el partido de Huelva, el del Albacete en el Cartagonova hubiera sido un excelente escenario para despedir a uno de los jugadores más queridos de la afición, fiesta incluída.

Y el club ha ido a fallar en las formas con uno de los jugadores que más las ha cuidado durante este año, de ahí el cariño que se le tiene. No quiero convertir esto en un discurso panegírico alabando la figura de Miguel, pero voy a contar una anécdota que le define en su carácter: el día en el que se organizó un acto previo al chut que se realizó al descanso del Cartagena – Hércules, Falcón acudió como representante de la plantilla (creo recordar que también fueron Víctor, Cygan y Txiki). Pues bien, Falcón llegó tarde porque se paró con todos los aficionados que se lo requerían. Ante la prisa que le metía Javier Rufete – jefe de prensa del club – les dijo a los que se quedaron sin autógrafo, siempre con una sonrisa en la boca, que después del acto se quedaría. Y se quedó.

Estoy seguro de que el estadio entero hubiera ovacionado a un jugador que, a pesar de no ser de la tierra, sentía los colores como el que más, siempre comprometido al cien por cien. El revuelo que está dejando su marcha en los comentarios de esta página o en la red social “Facebook” deja claro que él si ha cuidado, y mucho, su trato con las personas. Cosa de la que el club, de momento, ha carecido. No queda duda de que se le echará de menos por aquí.