CARLOS SáNCHEZ | PERIODISTA

Expectativas

Empecemos por el principio. El principio en este caso fue la temporada pasada. El Cartagena, después de muchos años sin asomarse por el fútbol profesional, vuelve de nuevo a la Segunda División. Un equipo con fichajes ilusionantes – Toché, Víctor, De Lucas – puestos bajo las órdenes de un técnico...
Empecemos por el principio. El principio en este caso fue la temporada pasada. El Cartagena, después de muchos años sin asomarse por el fútbol profesional, vuelve de nuevo a la Segunda División. Un equipo con fichajes ilusionantes – Toché, Víctor, De Lucas – puestos bajo las órdenes de un técnico que ya conocía la casa. Bajo las expectativas de mantener la categoría, el juego atrevido y vistoso pronto convierten al Cartagena en el equipo revelación y lo sitúa en los primeros puestos de la tabla. Lamentablemente no se pudo culminar la hazaña de ascender a la liga de los Ronaldos, Messis y demás.

Y así llegó la pretemporada. Con la base del equipo del año pasado – salvo alguna pieza como De Lucas o, importantísima ésta última, Rubén –, más refuerzos de jugadores jóvenes y de calidad y algún otro fichaje de campanillas, desde la directiva del club se auto-imponen el objetivo del ascenso (Paco López así lo afirmó y reafirmó en la reciente rueda de prensa que dio por finalizada la campaña de abonos).

Con esas expectativas, el equipo empieza defraudando. Tres derrotas en cinco jornadas no son números para un supuesto aspirante al ascenso. El juego en si no difiere mucho del de la pasada campaña, pero ante equipos duros y aguerridos el Cartagena adolece de una preocupante falta de “plan B”. El juego, otrora vistoso, se torna en plano y previsible. Y estas derrotas hacen que la afición comience desilusionándose. Sí, lo sé, queda un mundo por delante y esto da muchas vueltas, pero la situación ahora es la que es.

Lo que parece claro es que existe una dicotomía entre las expectativas declaradas “desde arriba” y las que se deberían haber impuesto atendiendo a criterios meramente deportivos. No digo que el equipo no sea ilusionante, que lo es, sólo que, en una segunda temporada en Segunda División lo importante sería otro año más de permanencia. Sentar las bases para un proyecto serio y a largo plazo debería ser la única preocupación de la directiva. Porque si un equipo que no se espera estar abajo, comienza la liga en la parte baja de la tabla, le resulta muy difícil salir de allí. No sería la primera ni la última vez que ocurre. Esperemos y confiemos en que los jugadores sepan salir de ahía cuanto antes.