ANDRéS HERNáNDEZ MARTíNEZ | ESCRITOR

El globo se deshinchó justamente

De hecho no ha sido fácil, hasta la última jornada nos hemos encontrado con cuatro equipos luchando por el ascenso y una decena eludiendo, con las matemáticas en la mano el descenso, hace dos jornadas eran siete los que hacían cábalas para ascender.En lugar de pensar en la vergüenza del...
De hecho no ha sido fácil, hasta la última jornada nos hemos encontrado con cuatro equipos luchando por el ascenso y una decena eludiendo, con las matemáticas en la mano el descenso, hace dos jornadas eran siete los que hacían cábalas para ascender.

En lugar de pensar en la vergüenza del último partido habrá que pensar que, hace ya algunos meses que el Cartagena se olvidó del calvario de la lucha para evitar el descenso, otros resultados parecidos al del Albacete se han dado y esa sensación no existía, ¿porqué en este sí?, el fin de fiesta hubiera sido el mismo con un gol en contra, y ahora viene el dislate, hubiera sido mejor ¿el descenso de los murcianos o de los manchegos?, yo no tengo dudas, pero no es momento de aplastar al vecino, pero hay justicia y al final han ascendido los tres mejores y además, los que mejor han jugado sus últimos partidos, por el contario han descendido los cuatro peores, no hubiera sido justo el descenso del Girona, ahora me gustaría saber si Cajamurcia cubrirá el sponsor del Cartagena el año que viene y si el Non Typical se enrocará más en las camisetas albinegras, esperemos a ver…

Lo cierto es que ahora algunos politicuchos de guardia en la huerta habrán de comerse sus descocadas declaraciones anti-cartageneras, que parece mentira que alguno represente al deporte murciano, los otros es normal, tratándose de lo que se trata, pero a Dios gracias no nos tienen presente como tampoco nosotros a ellos.

Efectivamente, el globo, que diría algún listillo… se ha desinflado ¡y de qué manera!, vuela un globo en el horizonte… El año que viene nadie va a echar de menos en estas latitudes ningún derbi regional, ciertamente los aficionados no tienen culpa, pero en Cartagena no se ha de mirar al fracasado vecino, aunque cueste aguantar la sonrisa y debe empezar a pensar en al menos repetir la misma temporada el año que viene, y si al final la experiencia se impone y el miedo a subir se disipa en el banquillo y esto, arropado por un buen juego, quien sabe, quizás sea el año del jubilar éxito,

Aúpa Cartagena y a pesar del último resultado, enhorabuena.