El vaivén de los socios

Un club es grande por el número de socios que tiene. Y también por hacer las cosas seriamente. Tenemos poco de lo primero y casi nada de lo segundo. Sé que es muy difícil ser positivo si está uno en un ambiente y situación casi mayoritariamente negativo. Y me refiero a...
Un club es grande por el número de socios que tiene. Y también por hacer las cosas seriamente. Tenemos poco de lo primero y casi nada de lo segundo.

Sé que es muy difícil ser positivo si está uno en un ambiente y situación casi mayoritariamente negativo. Y me refiero a la situación personal, familiar y laboral de cada uno. Ser positivo en el tema de los socios, que hoy me ocupa, tampoco es oportunidad mollar.

El año del ascenso llegaron los 8.500, bastante cifra por la novedad y un subidón con respecto al año anterior. La temporada siguiente nos pusieron dos muros para desertar : lo rarito de nuestro no ascenso a Primera y las declaraciones de Pacogo –no se lea pago yo- nuestro dueño, nuestro señor, nuestro mentor y nuestro amo de las ilusiones por voluntad expresa de una mayoría de cartageneros.

Dijo que algunos jugadores se habían vendido. Reflexión inmediata: si se venden y me engañan, ¿qué hago yo pagando a los que no van a defender mis intereses ni hacer verdaderos mis sueños?. Se  añade a la reflexión la marcha de Rubén al Málaga y de Quique Lucas al Celta y sus sustitutos no llegan a la altura de los que se han ido. No obstante, se mantiene el número de socios: unos 1000 desisten y llegan otros 1.000. Queda todo bien. Para lo que ha ocurrido, superior.

Y estamos en esta campaña que acaba en Alcorcón. Se cambia gran parte del equipo, que era necesario, aunque pase lo que está pasando, pero se mete la pata con la marcha de Víctor, que supone una gran desilusión para la masa social, no valorada –y eso que el dueño absoluto dicen que es muy listo para ganar dinero pero (a la vista está) todo lo contrario para captar socios- y la gente como es natural se enfría.

Fichajes a toda velocidad que no generan críticas sino al contrario : varios jugadores vienen a decir que lo nuestro es la Primera y a ella vamos. O sea, que meten la pata. Espera a abrir la sandía para ver si es roja o no. No saben cómo es el entrenador, que juego darán los fichajes, algunos de los cuales muy arriesgadamente para el club se fichan por varias temporadas. Nadie piensa entonces en Goiría y Maldonado.

La pretemporada de verdad es funesta y eso que el equipo completo lo tiene Pacolo el primer día de entrenamientos. Y empieza la temporada en serio y las cuatro primeras en la frente y el peor inicio que se recuerda. En 3 partidos, 0 puntos y 9 roscos en contra, más la tradicional eliminación de la copa.. Y para rematar se confía más en Goiría que en Víctor.

Y al final, para acabar de que estallen las ilusiones, incluso de los que han sido penalizados con la subida de la tribuna (en la que se desprecia la situación de los jubilados algunos de los cuales llevan ahí toda la vida, lo que es una falta de respeto) se ficha al gran Julien el último día tras haber sido despedido en junio. O sea, charlotada total. Ni el Bombero Torero de los mejores tiempos. De los fichajes nuevos no se puede decir nada hasta que pase un tiempo. Los habrá buenos e incluso muy buenos.

Y en esta situación el aspirante a abonado tiene que sacar su carnet. Lo que hay que hacer pero es duro ¿eh?

Y esperando a esos 12.000 que soñé, a esos 10.000 con los que me encariñé y a esos 8.500 para no ir para atrás.

Pues en estos momentos es cuando hay que decir Cartagena sí, Cartagena siempre. Y salud y alegría para todos.