sábado. 27.04.2024

Un valiente para cambiar esto

...olvidemos el penalti que Víctor no pudo meter el domingo en Alicante (y no pensemos más en Víctor porque acabaremos mal), olvidemos los nervios de la afición que ya empiezan a florecer, olvidemos todo y vayamos a las taquillas para llegar a los diez mil, que con todo esto parece...

...olvidemos el penalti que Víctor no pudo meter el domingo en Alicante (y no pensemos más en Víctor porque acabaremos mal), olvidemos los nervios de la afición que ya empiezan a florecer, olvidemos todo y vayamos a las taquillas para llegar a los diez mil, que con todo esto parece empresa ardua.

La actualidad es el hambre de dinero que tienen los dirigentes del fútbol español. Se quieren beneficiar de una situación que en gran parte crearon, mantuvieron y aumentaron los medios informativos. Quieren cobrar por todo. Lo próximo, y a lo que invito desde este momento, es que los jugadores, entrenadores y presidentes cobren por cada una de sus declaraciones. La locura estará servida. Pues igual que quieren cobrar todos por todo –televisión, radio, publicidad, sponsor etc- por qué no por hablar ya que el público está ansioso de las siempre interesantísimas declaraciones de los que fichan, juegan, entrenan, manipulan, lían, mienten etc.

Y digo ansioso, lo que puede paracer exagerado, y no lo es  a la vista del momento actual. La Liga pone el fútbol a las doce en pleno agosto con temperaturas de muerte y hay una masa que va al Manzanares a ver lo que pueden presenciar por televisión, un partido  con el interesantísimo Osasuna nada menos, también los del Murcia –cuyo calor será supongo parecido al del infierno- al partido con el Celta en lugar de verlo en casa rodeado de refresquitos o en un bar de la playa con la brisa del mar, a los del Betis les importa un pito lo de Lopera y las deudas porque su único interés es que su equipo gane, las aficiones de los clubes que deben hasta los balones quieren victorias solamente, los del Murcia dejaron y dejan hacer a Samper con tal de estar al menos en Segunda A y así sucesivamente.

El público mantiene todo esto y a ver quien es el valiente que puede cambiarlo. De momento, nada que hacer. ¿Qué los jugadores hacen huelga…pues nada de contestarles con otra y dejar los campos vacíos, sino que va más masa, que los encuentros los ponen a mediodía en pleno verano pues cogeremos voluntaria y felizmente una insolación, que hemos pagado ya unos partidos que no nos dieron y qué más da etc?. Sólo queremos ver a los mercenarios de nuestros colores y que ganen. Lo demás es filfa. Hace falta un valiente, muy valiente, para cambiar esto.

Cuando el fútbol interesaba a cuatro, las radios empezaron a crear ambiente, a hacer lo que es lo mismo publicidad gratuita. Después se unieron los medios de papel y  más adelante, la televisión. Crearon la necesidad de ver fútbol y el público entró al trapo y se hizo adicto. Después vino la multiplicación de los medios, la proliferación de los espacios deportivos, la exageración hasta el empacho de fútbol a todos los niveles, en todos los medios y a todas las horas.

Cuando llegan las vacaciones de verano y sobre todo las de invierno es interesante ver sudar a los denominados informadores para rellenar los espacios que tienen asignados. No hay una sola noticia  pero sí un cuarto de hora de telediario diciendo memeces.

Memeces que son habituales en todo tiempo. Vemos al Real Madrid, por ejemplo, llegar a Zaragoza para jugar el partido oficial de la Liga y escribo vemos porque la tele lo da como una gran noticia cuando es solamente una manera de crear interés. ¿A dónde va a llegar? Pues a Zaragoza,  allí es el partido. La noticia es que se fuera a la isla filipina de Cebú y no llegara. Como no llegaba el Barcelona la temporada pasada al estadio Reino de Navarra.

Por una noticia que dan, tres son rumores, diez publicidad encubierta o gratuita, declaraciones rodeados de anuncios por todas partes. Información, escasísima  e información seria, más escasa todavía.

Hay dinero por todas partes y muchas bocas que quieren tragarlo. El público está drogado y le gusta que todos los días le hablen de fútbol, la publi llegan a las teles y a las radios y nadie se acuerda de lo que hicieron en tiempos los informadores para que esto fuera así. Recuerden que lo que empezó como noticias –es un decir- dentro de los informativos televisivos, ahora  es un bloque propio, en los que abundan las mujeres guapas, con su canalillo al aire para informar y algunas  en pantalla de cuerpo entero.

Es muy difícil que en este pantano, no sé si fanganoso, pueda imperar ya la cordura. Por lo tanto, que cada uno se lleve lo que pueda y los coherentes y sensatos pues que miren desde fuera salvo que  aparezca un valiente para cambiar esto. Los medios están metidos hasta el cuello y la afición quiere bazofia si no hay otra cosa.

No tengo imaginación para intuir  qué novedades o locuras nos acechan. ¿Por qué no hacer pagar a los periódicos por poner crónicas y clasificaciones? Por eso venden más ejemplares…Efectivamente, como he leído hoy mismo en un periódico, España necesita un psiquiátrico y es la carrera con más porvenir para los jóvenes estudiantes.

El público está entregado y los listos les abren los bolsillos para quedarse con lo que puedan. Y ese dinero acumulado es el que se disputan cada día con más ardor el mundo del fútbol y los medios informativos. Nosotros pagaremos por todo y ellos se lo llevarán siempre.

No sé si esto lo entenderán alguno de mis cariñosísimos lectores que, cuando hablo de esta democracia que tenemos, que no lo es sino una partitocracia, dicen que echo de menos la dictadura. Pues con su pan se lo coman. Aquello fue un desastre en muchos aspectos que sufrió mi familia en lo personal y yo en lo profesional, que se enteren todos de que no soy ni seré de partido político alguno y critico y escribo lo que me da la gana (mi único tesoro, la independencia).

Y decir que esto va mal – que se lo pregunten a los parados y a todos los que sufren la actual situación- no significa añorar nada. Quiero que las cosas vayan bien y alguna vez poder vivir la verdadera democracia. A los cariñosos que desde su cueva anónima insultan siempre me tendrán enfrente, aunque no sepa a quién dirigirme. Gracias por leerme y por el trabajo de escribir esas cosas. Desde luego, así nos va en Cartagena.

Y a pesar de estos y pensando en los de buena voluntad y sanas entendederas, Cartagena sí, Cartagena siempre. Y salud y alegría para todos.

Un valiente para cambiar esto
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