lunes. 27.05.2024
ESCRIBE EN EXCLUSIVA EMILIO CEREZUELA DEL CASTILLO, EL CARTAGENERO NIETO DEL FUNDADOR DEL PRECURSOR DEL BETIS

"Los amigos y conocidos no se acababan de creer que mi abuelo era el que fundó el Betis"

EMILIO CEREZUELA DEL CASTILLOMi madre me insistía en que era cierto, y a veces, los domingos, sobre todos los lluviosos, me dejaba ver junto con mis hermanos la caja de las fotos y la medalla del Betis. Pero a base de no creerse nadie que realmente mi abuelo fue el...



EMILIO CEREZUELA DEL CASTILLO

Mi madre me insistía en que era cierto, y a veces, los domingos, sobre todos los lluviosos, me dejaba ver junto con mis hermanos la caja de las fotos y la medalla del Betis. Pero a base de no creerse nadie que realmente mi abuelo fue el Primer Presidente del Betis, casi acabé por no creérmelo ni yo. Y así fue pasando el tiempo. Nunca descendió mi pasión por el fútbol, ni por mi equipo, el Cartagena. Y pese a que me dediqué mucho más a otro deporte por el que siento predilección, el balonmano, lo cierto es que entre unas cosas y otras acabé casi olvidando mis antepasados béticos, no en mi interior, que lo seguía teniendo claro, pero si de cara a los demás.

Hace ya años, apareció un artículo en el “As”, en el que se hacía mención a mi abuelo como primer Presidente del Betis. Con esa hoja en la mano (no existía Internet, ni se le esperaba), ya tuve nuevamente valor para seguir diciendo que el Betis había tenido como primer presidente a mi abuelo. Pero el personal, más incrédulo que Santo Tomás, me concedía el beneficio de la duda, y como mucho llegaba a decir que bueno, que el que ese señor y mi abuelo se llamaran igual, no garantizaba que fuese mi abuelo.

Pero en esa época, ya más mayor que en la anterior, la aparición de esa noticia en el “As” me hizo concienciarme de que realmente era nieto del Primer Presidente del Betis. Es cierto que de pequeño, en las conversaciones que recuerdo con mi abuelo, siempre hablaba del Betis. Pero también es cierto que mi padre me decía que el Cartagena alguna vez llegaría a Primera división. No se el motivo por el que llegué a creer más a mi abuelo que a mi padre, pero lo cierto es que mi abuelo decía la verdad, y mi padre, de momento, no la ha dicho, aunque espero, por la ilusión que le hace, que acabe de una vez (mejor éste temporada) diciéndola.

UN BETIS QUE NO LE HACÍA CASO A EMILIO
Por tanto, y una vez retomada mi situación de la pata de la que descendía, decidí que el Betis tenía que ser algo más para mi. Como medios no tenía, mandé un par de cartas dirigidas al que resultara ser en cada momento Presidente del Betis, cartas que, lógicamente, nunca me fueron contestadas. Quizás no fueron ni abiertas.

El caso es que volví a caer en la desesperanza con el Betis. Como nunca vino el Betis a Cartagena (aunque yo creo recordarlo en un trofeo del Ciudad de Cartagena, y lo creo recordar con camiseta verdiblanca y calzonas (este término se lo debo a D. Manuel Carmona, que ya explicaré quien es) azules, y que un Central que teníamos llamado Pedrito les coló un gol de falta), el tiempo fue pasando.

Cuando comencé a tener medios para haber ido alguna vez a Sevilla, lo cierto es que no lo hice. En definitiva, que siguiendo siempre al Betis, comentando éstas cosas sólo con la familia, ya que los demás no se lo creían, el caso es que tuvo que llegar Internet a nuestros hogares para que alguna vez comenzara a poner en algún buscador el nombre de mi abuelo. Así, en silencio y en la intimidad, me acabé de posicionar con respecto a él. Ya no solo tenía constancia de qué era mi abuelo, sino que también tenía medios para probarlo, aparte de la medalla del Betis que mi madre no me permitía sacar de su casa.

LLEGO EL CENTENARIO
Y tuvo que ser en el Centenario del Betis, hace apenas dos o tres años, cuando Manuel Carmona, historiador, gran aficionado al Betis, director de un periódico digital llamado “Contigo Siempre Betis”, y gran amante de Sevilla (o de la Ciudad del Betis, que así también se le conoce) y de sus procesiones, y dedicado en tiempo y alma a demostrarle a todo el que lo quiera oir, y sobre todo a los “palanganas”, que el Betis es más antiguo que el Sevilla (y además, con papeles en la mano), como venía diciendo, fue. Manuel el que se puso en contacto conmigo para pedirme datos, fotos, hacerme preguntas y cualquier cosa relacionada con mi abuelo. Y de ahí si que salí reafirmado.

Pero todavía seguía teniendo un problema. Mi equipo, el Cartagena, seguía sin ser nadie. Hasta el punto que Manuel Carmona, agradecido por los datos y fotos facilitadas, y en un alarde misericordioso, me dijo: ¡Si alguna vez los dos equipos se encuentran en la misma división, no dejes de venir a Sevilla para que veamos el partido¡. A ver quien lo iba a pensar. El Betis en primera, y el Cartagena en Segunda B.

SPORTCARTAGENA REDESCUBRE AL FUNDADOR DEL BETIS
Pero como todo cambia, la suerte (mala) del Cartagena cambió, y también lo hizo la suerte (buena) del Betis. De tal forma, que vinieron a encontrarse a mitad de camino. Y ni corto ni perezoso, y agradeciendo a “Sportcartagena” la publicidad que dio al asunto, acabé saliendo en los papeles, viajando a Sevilla en unión de mi primo Juan Calero, y pasando un fin de semana inolvidable.

Y no es que mi vida haya cambiado desde entonces, pero bendita locura ésta del Betis. Conocí gente en Sevilla con la que sigo teniendo relación, me dicen que las puertas del Betis las tengo abiertas para cuando desee ir, me abren las puertas de publicaciones (en este caso de “Contigo Siempre Betis) para que escriba lo que estime oportuno, me mandan lotería, y hoy hablo de mucha gente y con mucha gente de Sevilla a la que hace una vuelta del campeonato, no conocía de nada.

Pero a todo esto, nada he dicho del partido del domingo. Sólo se que a Sevilla fuimos acongojados, por no decir otro término más castizo, pensando en cuantos nos iban a meter. Sin embargo escapamos con suficiencia, con dos tiros al palo y con dos jugadores más que ellos (que el Betis), con un Pino Zamorano que acabó cabreando a toda la concurrencia bética. Pero lo cierto es que de allí salimos a un punto de distancia. Desde entonces ha pasado una vuelta entera, y algo se habrá hecho bien en Cartagena, cuando se le sacan siete más que entonces, y más si tenemos en cuenta que el Cartagena ha pasado también su particular “pájara”.

El domingo se jugará, y ganará el que tenga que ganar (es evidente que quiero una victoria cartagenera, y esto lo digo tanto en Cartagena como en Sevilla), pero lo que si desearía es un partido limpio en las gradas, sin problemas de aficiones, que todos respetemos al contrario, y que el contrario nos respete a nosotros.

En el campo que gane el mejor, o el peor, eso es lo de menos, según quien lo mire, claro, pero en la grada que todo sea cordialidad, buenos modos y alegría. Es lo que deseo, por mi y por mi abuelo, que puede ser que también desde algún lado, esté emocionado pensando que tras más de un siglo de historia de su equipo (el Betis) por fin va a enfrentarse al de la Ciudad que escogió para vivir y descansar para siempre.

Emilio Cerezuela del Castillo. Abonado del Cartagena y nieto de Alfonso del Castillo Ochoa, Primer Presidente que fue de la Unión Sevilla Balompié.

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