martes. 04.10.2022
EN UNA REPLETA CAPILLA DEL COLEGIO FRANCISCANOS

Entrañable misa en recuerdo del “genial padre Turpín”, que acaba con aplausos

La misa en recuerdo del padre Antonio Turpín, fallecido la pasada semana, se convirtió en una multitudinaria manifestación de duelo pero también de un enorme cariño en la capilla del colegio Franciscanos, repleta de público, que quisieron mostrar el cariño que le profesaban al desaparecido sacerdote franciscano. El acto litúrgico estuvo oficiado por el sacerdote...

La misa en recuerdo del padre Antonio Turpín, fallecido la pasada semana, se convirtió en una multitudinaria manifestación de duelo pero también de un enorme cariño en la capilla del colegio Franciscanos, repleta de público, que quisieron mostrar el cariño que le profesaban al desaparecido sacerdote franciscano.

El acto litúrgico estuvo oficiado por el sacerdote José Luís Parada, amigo personal de Turpín, con el que compartió diversas etapas a lo largo de su vida que y tenía motivos más que sobrados para calificar a Turpín de "genial”, de "buena persona”, de "tener un corazón muy grande” y de recordar todo lo que sentía cuando se refería a "su Efesé del alma”. Las palabras de Parada, sencillas, llegaron al corazón de todos los asistentes cuando recordó quien era el padre Turpín, especialmente en los 40 años que estuvo en el colegio Franciscano, de dómde fue, dijo, un pilar.

La iglesia estaba llena, había una amplia representación de amigos tales como antiguos alumnos de varias generaciones, amigos personales, padres de alumnos y hasta una representación del FC Cartagena, encabezada por el dueño del club Paco Belmonte, el presidente Deseado Flores y el responsable del fútbol base Isidoro García, viejo amigo y antiguo alumno, todos con el denominador común de que "Turpín era uno más de la familia”. Por cierto que Belmonte se comprometió que Turpín tendrá en el Cartagonova "el sitio que se merece”.

El acto acabaría con la participación de varios de los asistentes que glosaron algunas de las innumerables anécdotas que se pueden contar de un franciscano bueno, amigo de sus amigos y, aunque nacido en Ricote, un cartagenero de adopción. Un cerrado aplauso de más de un minuto de duración cerró este entrañable acto del que Antonio Turpín estará orgulloso desde el Cielo.

Entrañable misa en recuerdo del “genial padre Turpín”, que acaba con aplausos
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