jueves. 06.10.2022
CONTRACRÓNICA

Del mal arbitraje, a los porteros que fallan y los que se venden

CONTRACRÓNICAYa empezamos. Apenas estamos por la quinta jornada y ya tenemos montada la primera de árbitros. Menudo desastre este Gorka Sagués, debutante que se empeñó en ser uno de los protagonistas y lo logró. Vaya que si lo logró. Como esto siga así pronto vamos a tener que prepararnos el...
CONTRACRÓNICA
Ya empezamos. Apenas estamos por la quinta jornada y ya tenemos montada la primera de árbitros. Menudo desastre este Gorka Sagués, debutante que se empeñó en ser uno de los protagonistas y lo logró. Vaya que si lo logró. Como esto siga así pronto vamos a tener que prepararnos el 'hit parade' de los malos requetemalos, que de esos tenemos para dar y regalar.

El vasco vestido de amarillo la tomó con Juan Cala. Primero le anuló un gol que, según las imágenes de la ‘tele’ vistas en el campo dio la impresión de que fue legal a todas luces. Poco después lo mandaba al vestuario antes de tiempo por una segunda amarilla.

Habrá que decir también que a Txiki le perdonó directamente la tarjeta roja por una dura entrada que sólo fue acreedora de la amarilla cuando muchos espectadores ya daban por hecho de que el Cartagena se quedaría con nueve futbolistas a partir de esos momentos.

Vamos ahora con los guardametas, los nuestros y de los que no son los nuestros. Porque a pear del cambio tenemos más de lo mismo ¿Rebollo o Casilla? ¿Casilla o Rebollo? El debate sigue abierto tras los dos goles encajados por el debutante Kiko Casilla, que se tuvo que tragar a la fuerza los dos goles cordobesistas prácticamente de la misma factura, en remate de cabeza a la salida de sendos saques de esquina. Juan Ignacio ya lo advirtió: saque a quien saque lo van a criticar y nos da a nosotros que sí, que tiene razón. Que lo van a criticar.

Y ya que hablamos de porteros habrá que referirse también a Raúl Navas, el controvertido guardameta cordobesista al que tanta y tanta gente le acusa de haberse dejado comprar ante el Hércules.

En Cartagena, la afición albinegra también quiso saldar con él ésa pequeña cuenta pendiente de hace escasos meses. Por eso llegó a abroncarle cada vez que tocaba el balón. Hasta ¡¡14 veces¡¡ fue abroncado por el respetable que no estaba por la labor de dejarle pasar la más mínima. Navas tuvo que escuichar de todo desde la grada, salvo que llevase tapones de cera en los oídos, que también pudo ser.

Del mal arbitraje, a los porteros que fallan y los que se venden
Comentarios