jueves. 08.12.2022
LA CRISIS ILICITANA SE AGUDIZA

Historia de un desencuentro en Elche donde Pepe Bordalás podría tener las horas contadas

Cuenta Palomar que la relación entre José Bordalás y José Sepulcre no parece que vaya a tener un final feliz, máxime cuando existe ya un ultimátum sobre la mesa y si no se gana el sábado en Villarreal el crédito del técnico franjiverde en el banquillo del Elche tocará a...

Cuenta Palomar que la relación entre José Bordalás y José Sepulcre no parece que vaya a tener un final feliz, máxime cuando existe ya un ultimátum sobre la mesa y si no se gana el sábado en Villarreal el crédito del técnico franjiverde en el banquillo del Elche tocará a su fin a pesar de que le queda de contrato lo que resta de campaña y una más.

La reunión del consejo tras la derrota ante el Huesca (1-2) ha dejado bien a las claras que desde dentro del club se ha perdido la confianza en el entrenador, si alguna vez la hubo. El último episodio, de una historia de desencuentros que se prolonga desde hace varios meses, se produjo a la hora de valorar qué se hacía con Ángel tras llegar 40 minutos tarde a una convocatoria del equipo tras viajar a Valencia a realizar un examen sin permiso.

El técnico optó por quitarlo de la convocatoria y el consejo criticó dicha decisión aduciendo que con una multa económica se hubiera solucionado todo, recordando que en su día el técnico también tuvo problemas con Martí Crespí y David Sánchez, cuando la temporada tocaba su fin, que debió gestionar de otra manera.

Lo cierto y verdad es que nunca existió "feeling" entre presidente y entrenador. No hay que olvidar que tanto Bordalás como el director deportivo Francisco Martínez llegaron de la mano del exconsejero delegado del club franjiverde Juan Carlos Ramírez.

{sumario:Las cosas se torcieron desde que el Cartagena ganó la pasada campaña en el Martínez Valero:sumario}La pasada temporada, cuando las cosas se pusieron mal y se perdió ante el Cartagena en el Martínez Valero los ruidos de sables se escucharon de puertas para adentro del consejo, pero Ramírez dio un paso adelante y quiso renovarlo por una campaña más.

El técnico se sintió respaldado, al igual que en el caso de Martí Crespí o en su pulso con el asesor de Juan Carlos Ramírez, Domingo Sevillano, pero prefirió esperar a final de campaña para rubricar su continuidad. Aquellas dudas del resto de consejeros dejaron heridas. Luego, los resultados hicieron olvidar las rencillas y todo transcurrió sin apenas asperezas, aunque con pequeños roces en el día a día que las victorias fueron tapando. Al final se le renovó porque el aficionado así lo esperaba tras una gran campaña por dos temporadas.

Sin embargo, en esta Liga, tras el partido ante el Barcelona B en el Martínez Valero, Bordalás salió a la palestra defendiendo el trabajo del director deportivo Francisco Martínez y afirmando que no era momento para que entrara en la comisión deportiva Jesús de Huerta, ni mucho menos para que existiera una especie de bicefalia dentro de ella, con Martínez por una parte y De Huerta por la otra viendo partidos y haciendo el seguimiento de jugadores.

{sumario:Fue el técnico quién frenó en el último momento el traspaso de Linares al Cartagena:sumario}Poco a poco Bordalás va comprobando que cada día tiene menos respaldo del consejo y no se siente apoyado cuando exige una protesta al Comité Técnico de Árbitros por el arbitraje de Valdés Aller, que expulsó a cuatro jugadores del Elche en el Elche-Celta, y encuentra como respuesta el intento de sanción de algunos de sus jugadores por dejar al equipo en inferioridad numérica; cuando se entera a última hora de la salida de Luismi Loro y Acciari, cuando contaba con ellos, y tiene que frenar el traspaso de Linares al Cartagena.

Además, insiste en varios jugadores para reforzar al equipo en el mercado de invierno, sobre todo en el recreativista Fidel, para cubrir la banda izquierda, y le traen a Cristóbal. Además, a pesar de que se anuncia la renovación de toda la plantilla sólo se ha logrado la de Beranger.

En el bando opuesto, Sepulcre entiende que el equipo no es el de la primera vuelta, que se ha hundido físicamente, y monta en cólera cada vez que escucha en la sala de Prensa al entrenador hablando de que el presupuesto del Elche es de los más bajos de la categoría o de que hay que apostar en los fichajes cuando se quiere hacer algo grande.

Todo esto ha creado un caldo de cultivo que no parece que pueda terminar bien.

Historia de un desencuentro en Elche donde Pepe Bordalás podría tener las horas contadas
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