viernes. 09.12.2022

El ejemplo del Villanovense

Lo que está haciendo el Villanovense en los últimos coletazos de la Liga es de nota. Una trayectoria alucinante, increíble pero real como la vida misma que le hace campeón de la osadía en el grupo IV, la competición que comanda con justicia el por fin resultadista FC Cartagena y que está dispuesto a sostener contra viento y marea su condición hasta el final de la jornada 38. La proeza de los serones no tiene parangón y a día de la fecha nadie puede dudar que  es el conjunto más ‘enchufado’ de la categoría. Lo fue el Real Murcia cuando estaba en buena racha al asimilar el sistema de Salmerón,  pero la fastidió y de qué manera el domingo ante un Betis Deportivo (0-1) que está más en Tercera que en Segunda B. Esta vez no hizo 'milagros' en tiempo límite Crhisantus.

Atención a este dato. Finalizada la jornada 33 el modesto equipo extremeño ocupaba la octava plaza con 45 puntos, a una distancia de 9 puntos del playoff y también a 9 del descenso directo. Ni el mejor predicador en púlpito (por ejemplo, el pastor Charles Stanley),  podía apoyar en primeros de abril que el conjunto del ‘Romero Cuerda’ iba a tener opciones para estar a dos semanas del final de la Liga agarrado a la cuarta plaza para entrar en la fase de ascenso a Segunda.

. ¿Qué ha ocurrido? Pues algo tan ‘sencillo’ como ganar tres partidos consecutivos y que en ese mismo tramo el poderoso Extremadura, que cambia de entrenadores como de camisa, copiando el 'sistema Paco Gómez' haya sufrido el efecto devastador de una cadena de tres encuentros perdidos. Así mientras el Villanovense haciéndose el despistado ganaba de un tirón a UCAM Murcia CF (2-0) y en casa de sus vecinos de Almendralejo (0-1) y Mérida (0-1), el Extremadura de Martín Vázquez, quien parece seguir los pasos de Juan Señor en el Cartagena de Luis Oliver,  hacía lo mismo pero en negativo, a la inversa en juego los azulgrana se quedaban sin sumar, en ayunas. La herramienta de trabajo del equipo del joven entrenador asturiano Ania (40 años) debutante el año pasado con el Caudal en Segunda B, solo ha tenido que mantener la portería  a cero en 270 minutos y marcar cuatro goles en ese mismo tiempo. Suficiente para sorprender y romper todas las quinielas. Ni la mafia china de las apuestas deportivas lo arreglaría mejor, es un suponer. Con menos no se puede conseguir más. Sin utilizar jugadores rimbombantes y haciendo las cosas con humildad. Porque el Villanovense no tiene chequera reluciente ni goleadores acreditados y el jugador que más dianas ha conseguido es Carlitos, con 4.

 

Especulando un poco, con Aketxe y Rubén Cruz en su plantilla a estas alturas de la Liga los verdes ya serían campeones. De momento es el cuarto clasificado, amparado por el favor que le hace su triple empate a puntos con Melilla y Extremadura, todo hay que decirlo.

La actual es la décima campaña villanovense en Segunda B y con el mérito de participar dos veces en fase de ascenso: en 2014-15  lo hizo como cuarto clasificado  y fue eliminado por el Bilbao Athletic en San Mamés (2-0) después de vencer a los cachorros en el Romero Cuerda (2-1). La segunda participación en playoff se dio en 2016-17, con Manolo Sanlúcar en el banquillo, meses después decapitado en el Murcia, que lo contrató dándole crédito. A lo que iba: eliminaron al Fuenlabrada ganando los dos partidos pero seguidamente cayeron en el Sardinero ante el Rácing Santander, un favorito que fue capaz de remontar el 2-0 adverso en la ida con Dani Aquino estilete de los cántabros aquella tarde fatal para Wilfred, el portero que el pasado domingo tuvo su día y salvó al Marbella de una derrota ante un fuerte Melilla.

Haría bien el FC Cartagena siguiendo el ejemplo reciente del Villanovense: ganar tres finales consecutivas. Ya ha conseguido hacerlo ante un digno Lorca Deportiva incentivado hasta las pestañas y se lo tiene que proponer en La Línea, el domingo 6 de mayo, y por último ante el Écija.

El ejemplo del Villanovense
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