lunes. 20.05.2024

La factura de la Copa

A este Cartagena abstemio todo apunta a que le ha salido demasiado alta la factura de la Copa del Rey. La factura pagada el domingo en El Ejido viene a ser algo tan duro como la fractura de una trayectoria que comenzaba a sembrar ilusiones. Un gol de un tal Alfonso, un chico de Motril, vestido con camiseta celeste, marcó en el minuto 40 un tanto que en los restantes cincuenta minutos no halló la respuesta que se esperaba por parte de la artillería blanquinegra. Cuando algo así sucede asaltan las dudas y es bueno que éstas aparezcan ahora, mucho mejor que en la jornada 34 de la liga, por ejemplo.

Las enseñanzas que se extraen de este desliz son tan antiguas como el fútbol mismo. Helenio Herrera, técnico argentino español del Barça de hace más de medio siglo ya dejó esculpida en piedra la frase: para ganar los partidos hay que bajar del autobús. Se supone que el famoso HH de los tiempos del gallego Luis Suárez, Antonio Ramallets, Gensana, Bosch, Olivella, se refería a que todo equipo si quiere resultar vencedor no puede caer en la trampa de que ganará de paseo a su rival por muy modesto que éste fuere.

El tópico y la realidad se dan la mano para tener que reconocer que lo recomendable en el caso del Cartagena, perdedor en Santo Domingo dando sensación de impotencia, es bajar de la nube y hacer bueno el consejo de don Helenio. Que también creo suscribe Alberto Monteagudo. Decepciones más altas, profundas y dolorosas se han visto en la historia reciente del Cartagena. Una de ellas al quebrar la racha en la etapa de José Francisco Grao 'Pato'. Entonces se derrumbó el bloque de 6 partidos victoriosos, los primeros de la Liga y el dueño del tinglado, Paco Gómez, comenzó a dudar de su paisano hasta que le dio el finiquito. Lo más natural del mundo en el de Jacarilla. 

En el actual FC Cartagena, donde todos los pasos se miden profesional y milimétricamente, no va a suceder igual. Se ha hecho el ridículo en El Ejido, dejémonos de eufemismos,   por la casi nula actitud del equipo y por ausencia de lo que ahora llaman intensidad, como las cápsulas de Nespreso, pero lo lógico es que sin pérdida de tiempo se corrijan cosas que se echaron en falta en el campo de Santo Domingo y que condujeron a que el centenar de seguidores desplazados se sintiesen decepcionados porque los rendimientos no se hallaban ni por asomo en la línea de lo que se vio jornadas anteriores.

La factura de la Copa
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