viernes. 09.12.2022

Marchando un nuevo proyecto...

Siempre escampa tras la tormenta. El FC Cartagena deslía  la madeja de la actividad frenética que se colapsó por los fatales acontecimientos que traumatizaron a sus seguidores y también hasta los más legos en materia fútbol en la ciudad entera,  ya tiene nuevo entrenador en Gustavo Munúa y las líneas maestras trazadas por el club después de demasiados días sin decir ni mu de cara al exterior y curar las heridas que se dice pero que nunca como este pasado mayo nunca han sido tan profundas. El desconsuelo metió a todos en estado de shock, en un trágame tierra y formando cola  a codazos delante de la consulta de psiquiatría. Todos nos hemos vuelto locos de dos repentes. Dos oportunidades para subir a LaLiga 1,2,3 y las dos se fueron por el sumidero.

Pero ha escampado, sí, y de manera inexorable ya se ven realidades.  El club  está vivo, se han secuestrado las noticias por la propia entidad, noticias que las hubo, seguramente algunas para lavar en casa, y los aficionados, abonados y demás interesados ya saben que  hay  nuevo míster; campaña de Abonados en circulación, impecable en su planteamiento; también ya hay carnaza para los impacientes compradores de las nuevas camisetas de Adidas; y además ya han trascendido los primeros pasos para la recomposición de la plantilla, entre la normalidad y alguna sorpresa que ByB tenían escondida, bien tapada en la madriguera de los silencios y las intrigas: la decisión de prescindir de Sergio Jiménez, que es una determinación con división de opiniones pero que demuestra que la dirección no se casa con nadie, es arriesgada y valientemente terca y le ha tocado tomar decisiones dolorosas. En este punto no puedo ni debo mojarme. No dispongo de todos los elementos de juicio y ahora en verano da pereza dedicarse a la investigación que a lo peor no te lleva a nada.

 

En la coctelera de las desgracias también entraron arbitrajes con necesidad de mucho VAR

 

Los que toman la determinación siempre tienen más y mejor información que cualquier otra persona, Pero es evidente que ha sido menos complicado  para la dirección e intuyo que menos traumático y mucho más sencillo  desprenderse del jugador de Los Belones, en horas bajas prolongadas, que llegar a un consenso con Monteagudo, con el finiquito en el bolsillo para que se marchase en busca de seguir mejorando en otro club su recepción de alabadas y laureadas estadísticas, con el problema elemental, ¡ay!, de no lograr el objetivo en dos fases de ascenso consecutivas. Por una malísima y tremenda mala suerte, en parte, en la última edición. En la coctelera de las desgracias también entraron arbitrajes con necesidad de mucho VAR que las más de las veces perjudicaron  a nuestro particular Pupas.

Al final Belmonte y los que, teniendo peso efectivo en la empresa lo  respaldaban, han tenido que reconocer que “era lo mejor que podía pasar a las dos partes, separarse y que saliese Monteagudo”. Un día le dije a Breis de buen rollo, en los entre paréntesis de un acto deportivo y en los pasillos en el Ayuntamiento, sin pontificar por mi parte, de periodista a periodista,  que dentro de cuatro o cinco años, con más experiencia, serían fabulosos en la conducción de clubes, más de lo que lo son para el gran público que en determinadas gestiones o parcelas. Ahora se han dado cuenta que el maridaje  cuasi eterno con Monteagudo no era sostenible.

Si fue desolador perder el ascenso en Majadahonda a falta de treinta segundos escasos, peor fue no poder con el Extremadura en la finalísima al hacer los almendralejenses bueno el 1-0 de la ida, soportando el Cartagena y su gente el posterior tiro en la nuca o remate por las acusaciones de presunto intento de ‘compra’ con mucha leyenda urbana dominando, contradicciones y desmentidos. La Justicia tendrá que intervenir para poner las cosas en su sitio y resolver, y hace bien el presidente Belmonte en insistir, aunque con algún retardo, en decir que sí, que los abogados del club trabajan en el asunto. Eso tranquiliza y reconforta para centrarse con mente clara en un nuevo proyecto necesariamente ganador y que como tal tiene que ilusionar a los defraudados y mantener la llama viva en los más comprensivos.

Marchando un nuevo proyecto...
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