LA FAROLA DEL LAGO | ¡El Bar Ideal¡

Queridos amigos, otra vez estamos prácticamente encerrados, otra vez estamos sin poder abrazar a nuestra familia. Para la juventud es duro, pero...para nosotros los mayores  (los muy mayores), lo es mucho más, porque es la última etapa de nuestra vida, y es cuando más necesitamos del "roce" con nuestra familia. En fin..., así están las cosas. Como tengo tiempo para pensar, entorno los ojos, y recuerdo mi niñez, y mi juventud, y os aseguro que, el BAR IDEAL tiene un papel fundamental y extraordinario, en esas etapas tan bonitas de nuestras vidas.

 

Y...’montado’ en mi mente, viajo a través del tiempo, voy retrocediendo años y años, hasta llegar a mi niñez. Sigo con los ojos ‘entornados’, y una vieja estantería del armario de mi cerebro se va "desempolvando" para mostrarme imágenes de hace setenta años, y rápidamente las voy trasladando al dedo corazón de la mano derecha, (es con el que escribo en el móvil), y "sentaico" en mi sillón, empiezo a evocar...otra época, otro tiempo, otra forma de vida.

Era la temporada 1949-50,  el Cartagena FC de España estaba en segunda división, y también era la temporada que servidor empezaba a sentir que el fútbol era mi deporte, y los futbolistas del Cartagena mis ídolos. En esa época, el Bar Ideal de Antonio Bobadilla Moya, era el centro neurálgico de las tertulias deportivas de Cartagena, que  se celebraban en la terraza que el propio Bar instalaba en el "Lago". En esa terraza, era donde muchos de los jugadores del Cartagena...Cabañas, Mariano, Coves, Cabillo, Jovér... (todos ellos hospedados en mi calle) se sentaban por la tarde en sus sillas a tomar un refresco, y yo me quedaba abobado oyéndoles, y admirándolos.

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Una imagen actual del Bar Ideal, el más antiguo y longevo de Cartagena de España
Fue así, de esa sencilla forma, como empecé a relacionarme con uno de los  bares más emblemáticos y deportivos de Cartagena España, y...fue así, como conocí a un hombre admirable, un hombre que, en ese tiempo luchaba a brazo partido por abrirse paso en ese mundo de postguerra. Y...de ese hombre, y de su negocio es de lo que yo quiero escribir. Merece la pena, lo creo a pie juntillas, es bueno que sepáis un poco de la historia de personas que han ido construyendo con un esfuerzo titánico el tejido empresarial de nuestra querida Cartagena de España.

El Bar Ideal lo era todo en mi juventud; allí aprendí a jugar al billar, al futbolín, donde se celebraban las tertulias deportivas más calientes, donde firme con 17 años mi primer contrato como futbolista, el bar desde donde desfilaba la afición del Efesé para dirigirse al Almarjal...
 

Buceando un poco en la historia, me doy cuenta que, actualmente el Bar Ideal...el Bar en el que conocí a todos mis queridos amigos...,el Bar donde nos reuníamos en su terraza alrededor de una Coca-Cola "pa" diez..., el Bar donde se celebraban las tertulias deportivas más calientes de la ciudad..., el Bar donde aprendí a jugar al futbolín y al billar..., el Bar donde firmé mi primer contrato de futbolista, cuando tenía 17 años, con el Juvenia de Pozo Estrecho..., el Bar donde éramos el terror y al propio tiempo el regocijo de los camareros..., el Bar desde donde la afición del Efesé desfilaba para ir al viejo Almarjal  a ver a su equipo, ese Bar, "El IDEAL BAR DE BOBADILLA", en la esquina del Lago con Calle del Angel,  el decano de los Bares de nuestra ciudad, porque data de 1.919, ¡Madre mía! más de 100 años de existencia,  es el Bar donde se dejó los mejores años de su vida, ANTONIO BOBADILLA MOYA, el hombre al que le causábamos "terror" porque ocupábamos "su" terraza sin apenas consumir, el hombre que no dormía, vigilando su trabajo (luego fue su negocio). Ese hombre, tiene una fantástica historia que servidor (desde la mesura que dan los años) voy a intentar resumir en unas letras porque lo creo de justicia.

Antonio Bobadilla Moya fue su fundador; con solo diez añicos y siguiendo la via del tren para no perderse, emprendió su aventura para llegar a Cartagena y trabajar. Ahora ése mismo bar es el más antiguo que sobrevive a todo lo que ha ocurrido en nuestra ciudad desde 1919, más de un siglo de vida

En la diputación de La Palma (Cartagena España), en 1.910 nació Antonio Bobadilla Moya. Con solo diez añicos (si señores, no se asombren, ¡10 años!), siguiendo la vía del tren (para no perderse) andando (con el susto metido en el cuerpo) emprendió su aventura para llegar a Cartagena a trabajar, ¡es increible! un niño de diez años, "emigrando" a la ciudad, para ganar unas pesetas, y ayudar al mantenimiento de su familia, escribo y casi lloro. Una vez en Cartagena, Antonio se "colocó" (para hacer de todo) en el Bar La Parra (Calle San Diego esquina con Calle Gloria, ahí empezó a demostrar su valía, su obstinada voluntad de abrirse paso, trabajando las horas que hicieran falta.

Pepe Martínez, dueño del Bar Ideal, rápidamente  lo "captó" para su negocio, intuyendo que aquel niño era un hombre, a la hora de defender su trabajo. Y... con solo 14 años Antonio emprendió su aventura en el Bar Ideal, que fue su vida, y al que se dedicó en cuerpo y alma. Antonio se casó muy joven con Josefa Avilés, fue llamado a filas y posteriormente sirvió durante la guerra "incivil" con los republicanos, una vez terminados aquellos terribles cuatro años, se reincorporó a lo que fue su casa, su trabajo, su...todo.
 

Doy fe del enorme esfuerzo de este hombre, que de la nada, se propuso lograr un patrimonio para que sus hijos (Mariano, Isidoro, Rosa, Concepción y Mari Carmen), tuvieran una vida con un horizonte amplio, y desde luego, lo logró

En 1959, arrendó el Bar Ideal, logró su anhelo, ser el dueño del negocio que había sido su vida. En 1.962 junto a su hijo Isidoro, y su yerno Pepe Sánchez Macías inauguraron la Cafetería Puerto Rico capaz de competir en elegancia y confort con los "grandes" de la calle Mayor, ¡Mastia! y ¡Gran Bar! El Bar Ideal, siguió (y sigue) siendo un referente en Cartagena, en manos de su hijo Mariano, que a su vez lo arrendó a otra persona, que es la que actualmente lo dirige. También doy fe, de la labor de "vigilancia" encomiable, realizada por los camareros, Perico, Pedreño, Paco, Mariano, Ginés y Martín "Jamones"

Es imposible alargar más este artículo, en el que mi máximo empeño, ha sido dejar claro el enorme esfuerzo de Antonio Bobadilla, ejemplo de laboriosidad, al que supongo mirando las vías del tren, a su paso por La Palma, recordando cuando siendo un crío de 10 años, tuvo los "bemoles" de liarse la manta a la cabeza, y echar a andar en medio de las vías, (cagaico de miedo) para no perderse, y presentarse en el Bar La Parra. diciendo..., ¡aquí estoy yo!, para ganarme mi vida, y la de mi familia, y a fe, que lo lograré. Y..., ¡lo logró!

P D. Apenas empezada la escritura de este artículo, me dijo mi nieta Ana Alcaraz Vergara, abuelo, me tienes que dedicar una de tus Farolas del Lago. Le dije, la próxima es para ti, y...aquí está. Mi nieta, me quiere un "montón", pero... ¡anda que yo a ella...!