La Farola del Lago. ¡¡La Farola y...Manuel Ángel!!

En mi cabeza siempre “bullen” recuerdos, ¡qué suerte! tenemos las personas que nos vamos haciendo mayores, y la providencia nos ampara, para que no perdamos nuestra identidad y podamos recordar y transmitir nuestras “batallitas”, cual si fuéramos el “entrañable” abuelo “cebolleta” del “DDT”, (irrepetible revista de historietas, creada por Manuel Vázquez, que ha dejado un rastro indeleble en nuestra generación) aunque… sin la “gota”, y sin el loro Jeremías. Pues sí, cada día doy gracias, por tener la lucidez de poder ver y recordar a mi familia, mis amigos, mi trabajo… y por poder transportarme a través de los rincones de mi cerebro, a cualquier época de mi vida. Esto es extraordinario y mi forma de celebrarlo es ir contando a quien me quiera leer algunas de estas “peripecias”, casi todas vividas en primera persona.

Yo le daba mi opinión de lo que había visto, y él…hacía de su capa un sayo, jeje

Hace unos seis-siete años… mi amigo Manuel Ángel Balaguer, magnífico periodista, contador de historias, y escritor de artículos balompédicos inigualables, ¡un lujazo de amigo! hablar con él es recordar a los Pepe Navarro, Paco Lasheras, Pepe Linares (mi querido amigo), Jaime y Alejandro Cros, Manolo López, Guillermo Jiménez, Antonio Martínez Conesa, Herminio Carlos…es desempolvar la historia de nuestro fútbol, y de más cosas de nuestra querida Cartagena de España. Ya que estoy hablando de Manuel Ángel permitirme que me extienda un poco, “glosando” la figura de este periodista. Aunque siempre lo he seguido como periodista, mi amistad (cercana) con Manuel Ángel, empieza en el propio estadio Cartagonova. Ahí empezamos a coincidir de una forma “casual”.

Veréis, yo siempre abandono mi asiento y me preparo en el “vomitorio” para salir “disparao” en busca de mi coche, unos minutos antes de que termine el partido, porque me espera toda mi familia en mi casa. Manuel Ángel, (entonces redactor de La Opinión), hacía lo propio, pero porque también tenía que salir “disparao” con el pitido final a publicar su crónica, y en esos minutos intercambiábamos opiniones, casi siempre coincidentes, y… así de fácil, un domingo tras otro nos buscábamos para charlar unos minutos, yo le daba mi opinión de lo que había visto, y él…hacía de su capa un sayo jeje.

Villamartín foto

Comandante Villamartín, del que se escribe en el artículo.

Es Manolo una persona muy optimista, yo le he seguido durante más de cuarenta años, siempre le ha gustado ver el lado positivo de todo, y siempre ha ido de frente, es tenaz, y su mérito es que nunca se da por vencido, “para todo” su pelea dura un asalto más. Como siempre os digo, cuando hablo en mi columna de alguna persona, por muy extensa que sea su biografía, solo entresaco de ella algunos rasgos que marcan su personalidad. En esta ocasión no podía ser menos, y os contaré un “hecho” que demuestra el carácter de Manolo (como servidor y sus amigos llamamos a Manuel Ángel).

Manolo (herido en su amor propio) le dijo a Fabri que no le aceptaba ni un solo grito más 

Fue en octubre de 2008 y ocurrió en uno de los campos de fútbol de La Manga Club, entrenaba el F.C. Cartagena, y ese entrenamiento lo cubría el diario La Opinión con Manuel Ángel como periodista, y Javier Conesa como fotógrafo. En un momento de ese entrenamiento ocurrió un incidente, el futbolista Miki Roqué (de tan grato recuerdo en nuestro equipo, y de tan triste final como futbolista y persona) recibió un balonazo en la cara, y claro, rápidamente acudieron a atenderle. El fotógrafo del periódico hizo unas fotos del incidente y Fabri (que era el entrenador del Cartagena) se volvió airadamente, alzando los brazos, y chillando amenazadoramente contra Manuel Ángel, diciéndole textualmente a grito pelao,"¡estoy de vosotros hasta “los cojones!”.

Manolo optó prudentemente por el silencio, y no replicó, pero Fabri, (posiblemente, tomando ese prudente silencio por otra cosa) se envalentonó y fue acercándose a Manolo gritándole desaforadamente “¡no sois personas!”. En ese momento, Manolo (herido en su amor propio) le dijo a Fabri que no le aceptaba ni un solo grito más, ni más gestos de mala educación, y conminó a Fabri a que se disculpara públicamente de los gritos que le había dado. Fabri no lo hizo, y Manolo y Javier abandonaron dignamente las instalaciones. Así es Manolo, prudente, pero… no me toques los “lereles”.

Manuel Angel Foto. (1)

Manuel Ángel Balaguer.

Hoy (ahora), Manolo se encuentra reponiéndose de un terrible infarto que le ha dejado “preparado” para el asalto siguiente, y en una de nuestras conversaciones telefónicas, (interesándome por él) me cuenta lo siguiente… Loren te voy a contar una cosa (esa cosa, a mí me llegó al alma), me vi tan malico en la UCI de la Arrixaca que, por si acaso me moría, llamé a mis hijos y les dije. Hijos, prometerme una cosa, si veis que no salgo de ésta, llevarme a mi Cartagena España, si cierro los ojos que sea en mi ciudad. ¡Fuerte!…pero ¡real!. Me apresuro a decir que Manolo está fantásticamente bien, lleno de optimismo y…de vida, pero… en esos momentos tan malos, es cuando se despiertan los verdaderos sentimientos, y en él, se despertó su ¡cartagenerismo! Y a mí, ¡me tocó la fibra!. Bien, pues me voy al principio del artículo. Hace unos seis o siete años me llamó Manolo por teléfono y me dijo…" Loren, he pensado que, a lo mejor podrías escribir algunos artículos de opinión para nuestro digital Sportcartagena";  me quedé un poco en suspenso y le contesté, pero… Manolo, si yo jamás he escrito en ningún periódico, ¿en qué te basas para pedirme esto?. Manolo me respondió, "tú inténtalo, yo se que puedes", inmediatamente me dijo, si lo haces busca un nombre para tu columna.

Durante algunos días me quedé pensando si intentarlo, y al decidirme en mi interior ya estaba buscando el título que le daría a la columna. Hice un repaso por mi vida, recorrí con el pensamiento todos y cada uno de los momentos tan felices (qué incongruencia, sin padre, y con mi madre en un hospital) de mi niñez, ¡fui feliz!, mi abuela, mis tíos, mis amigos, y mi propio carácter habían contribuido a que lo malo no fuera tan malo, y mis recuerdos son ¡maravillosos! sin rencores, y conservando en mi cerebro todo lo positivo de mi niñez.

Como decía, rebuscando  algún título para mi columna que fuera “algo mío”, al hacer el recorrido mental me vino a la memoria “mi” ¡Farola del Lago!, de nuestra Cartagena de España, esa Farola que simbolizaba la niñez de toda nuestra generación, esa Farola que con sus cinco brazos “alumbraba” los juegos de los niños, esa Farola que nos dejaba ver las latas de los betuneros que usábamos como balón para jugar al fútbol, porque no había ni una “peseta” para comprar una pelota. Inmediatamente me dije que… ese sería el nombre de mi columna, ¡LA FAROLA DEL LAGO! y… fíjense hasta la fecha (quién lo iba a decir) llevo escritas ochenta y seis “Farolas”. ¡Qué barbaridad!.

Hace unos días pasé por “El Lago” a visitar mi Farola, y hacerle unas fotos. Hice un tranquilo recorrido y me fijé en algo ¡increíble! comprobé que, las fechas que tiene grabadas el pedestal del busto del Comandante Villamartín ¡están equivocadas! toda la vida ahí, y nadie se ha dado cuenta, ¡Madre mía!. El Comandante, (que además tiene su nombre puesto a una calle), nació en Cartagena el día 23 de Julio de 1833, y no en 1840 como pone en el pedestal. Espero que a quien corresponda se dé cuenta de este error y lo enmiende.

Y nada más queridos amigos, un pequeño recuerdo para un gran periodista y un pequeño recorrido por nuestra gran ciudad, Cartagena España.

P.D. Deseo dedicarle esta modesta Farola del Lago, a mi amigo periodista, y cartagenero por los cuatro costados Manuel Ángel Balaguer González. Así mismo, hago extensiva esta dedicatoria a su esposa Fuencisla Martín de Oliva y Ortiz de Villajos, y a sus hijos, Marta Balaguer Martín de Oliva, Manuel Balaguer Martín de Oliva, y Álvaro Balaguer Martín de Oliva. Desearle a “Manolo” que, supere con su acostumbrada fortaleza y optimismo este “bache” en su camino, y a su familia, que le ayude a “vadearlo” para que siga muchos años contándonos historias deportivas, o… de lo que le dé la gana, ¡faltaría más¡

La Farola Foto