lunes. 03.10.2022

LA FAROLA DEL LAGO | ¿Te acuerdas…?

¿Te acuerdas...?, esta expresión coloquial que parece tan simple, lo es todo en la vida, sobre esa palabra gira todo, pensemos que, el presente es totalmente efímero, dura un segundo, inmediatamente pasa a ser un.. ¿te acuerdas...?, cualquier obra que realizamos, cualquier acontecimiento familiar, laboral, deportivo... lo que sea, que nos cuesta meses, e incluso años construirlo, con la ilusión de que llegue el momento para celebrarlo, en ese mismo instante, en el mismo momento en que lo das por finalizado, ya es simplemente un... ¿te acuerdas...?, cuando nos encontramos con un amigo por la calle, y hablamos de tiempos pasados, siempre aparece la palabra ¿te acuerdas...?, ¡es preciosa la expresión!, y todos vivimos pendiente de ella, porque toda nuestra vida es un...¿te acuerdas...?.

El otro día, iba yo por la plaza de Bastarreche, en nuestra Cartagena de España, y... todo en mi cerebro era un ¿te acuerdas...?,  recordaba la calle de San Diego, con las rejas de la casa de Misericordia, donde los niños allí acogidos, nos miraban con expresión triste, como esperando que alguien los sacara para llevarlos al fútbol, o donde fuera, yo, siempre llevaré esos recuerdos en mi mente, y seguía avanzando hacia lo que ahora es capitanes Ripoll, y veía los solares donde se depositaban escombros, con montones de residuos de pirita, y de fosfato bicalcico, procedentes de la cercana fabrica de Explosivos, con carteles avisando que... SE ADMITEN ESCOMBROS, que servirían para rellenar los cimientos de lo que, hoy, es parte del Ensanche. Con mi mirada perdida, seguía viendo salir del estadio municipal El Almarjal a la gente, una vez terminado los partidos en tres filas, y tres direcciones distintas, (Paseo Alfonso XIII, Estación y Hondón) eran tres hileras de personas que en mi mente de niño semejaban hormigas. Cada vez que me cruzo con un amigo, (todavía son muchos los que afortunadamente tengo), siempre que hablamos aparece la palabra... ¿te acuerdas...?, son tantas las aventuras que he pasado, y que me han ocurrido que, nuestras conversaciones siempre giran alrededor de... ¿te acuerdas...?.

Hay una cosa importantísima que debo de resaltar, ¡tenemos mucha suerte!, las personas que llegamos a edades avanzadas, y... podemos decir..¿te acuerdas...?, todos tendremos conocidos que, aunque estén vivos, la expresión...¿te acuerdas...?, ya no existe, porque su cerebro se ha quedado en blanco, ya no piensa, se le ha perdido la mirada en un abismo oscuro, y ya no puede decir ¿te acuerdas...?. Os voy a contar una pequeña historia, que me sucedió, que es real y tierna, y que, todavía (afortunadamente), hay familia y amigos que estuvieron presentes en aquella ocasión y que podrán refrendarla.

Hace unos años, escribí un artículo de mi "Farola del Lago", dedicado a mi amigo MANOLÍN, mi querido, (nuestro querido Manolín), fantástico futbolista, pero mucho mejor amigo y compañero. Cuando terminé el artículo, hablé con su esposa, y sus hijos, para llevárselo a su casa, me advirtieron que, mi amigo Manolín era una de esas personas que habían perdido sus recuerdos, y que sus ojos miraban al abismo, más que a la persona a la que le hablaba, no obstante, junto con mis amigos Carlos Terol, y Regino Ruiz, nos dirigimos a su casa, para llevarle a su familia el artículo como recuerdo. Durante el camino, en mi coche íbamos hablando de nuestro querido Manolín, contando mil y una anécdotas, y sabiendo que, cuando llegáramos a su casa y nos viera no se acordaría de nosotros, nos juramentamos para no hacer de ese instante algo muy triste, sino todo lo contrario.

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Manolín, fallecido hace unos años, recibe de Loren su artículo de 'La Farola' que tan feliz le hizo, mientras Regino Ruiz y Carlos Terol disfrutaban de aquel momento entrañable

Cuando llegamos a su casa, nos recibieron su esposa Marita, y sus hijos Fernando y Manolo, fue un instante ¡precioso!, ¡dramático!, no voy a negarlo, ¡muy fuerte!, Manolín, estaba sentado en un sillón, dirigió su mirada hacia nosotros, en un principio, fue una mirada perdida, como no sabiendo a quién recibía, pero... inmediatamente, se le iluminaron los ojos, lo vi perfectamente, me miró fijamente, y dijo con una sonrisa ¡¡MIi LOREN!! ¡qué fuerte!, pero... juro que fue así, tal como lo estoy contando, y que, esa mirada de Manolín que parecía perdida, ya no lo estaba tanto, durante unos segundos había encontrado un reflejo de su niñez, y de su adolescencia, en sus queridos amigos, que allí estaban a su lado.

Sé que, es un artículo un poco sentimental, pero es también un artículo fruto de la reflexión, y fruto de la experiencia que, me permite transmitiros mis recuerdos. Estoy seguro que, cuando lo leáis, vuestras mentes, (durante cierto tiempo) estarán diciendo... ¿te acuerdas...?.

Por todo esto que estoy escribiendo, y por muchísimas cosas más, debo, (debemos) los que tenemos la suerte de poder acordarnos de las cosas, ser agradecidos con la naturaleza, y con la Providencia, por dejarnos conservar preciosos recuerdos, la victoria de nuestro querido Cartagena, aquella preciosa noche de Alcoy, y aquella ¡divina! noche de Málaga, y también nos permite acordarnos del nacimiento de nuestros hijos, y de nuestros nietos, y tenemos la suerte inmensa de poder encontrarnos con los amigos y decirnos... (además de abrazarnos) ¿te acuerdas Pepe?, ¿te acuerdas Antonio?  ¿te acuerdas Juan?, te acuerdas...?. Démosle la importancia que tiene a esa palabra tan bonita, que nos permite volver al año que nos dé la gana, y...deleitarnos con su recuerdo.

LA FAROLA DEL LAGO | ¿Te acuerdas…?
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