La Farola del Lago: "Carlicos" ¡Uno de los nuestros!

 

Aun no he empezado a escribir y ya tengo los ojos “vidriosos”, ¡joder! no tengo remedio (ni quiero tenerlo), añoro mi niñez, y añoro a mis  compañeros, que (por desgracia, o por ley de vida) me van abandonando. Pero… dentro de todo tengo la suerte de poder transmitirle a todo el que quiera leer ”mis historias” en esta mi “Farola del Lago”, el estupendo recuerdo que han ido dejando en mi vida, y que gracias a la suya, me he enriquecido de amigos que (después de mi familia) son las personas que han ido marcando mi paso por este mundo. Por mi carácter, y por mi forma de ser, me encanta pasear por mi ciudad Cartagena España, buscando con la mirada a tantos amigos y conocidos que, mi amplia vida tanto deportiva como laboral ha ido cultivando, y disfruto el encanto que tiene pararte a hablar con ellos, y recordar hechos generalmente hilarantes, que nos hacen disfrutar, y volver a unos tiempos que se han ido, pero…no del todo puesto que nosotros los “resucitamos”.

Muchos de estos amigos están fuera de nuestra querida ciudad, y nos hablamos, y me animan a seguir contando cosas nuestras, y hasta nos divertimos, porque el moderno WhatsApp (quién nos lo iba a decir) nos permite estar en contacto, y contarnos anécdotas (que ellos mismos me animan a que las divulgue). Así ocurre con mis amigos Nito, Sorni, Jaime, Juan Olmos (Juanito) que desde sus lugares de residencia (sin olvidar nunca nuestra ciudad), me animan constantemente, para que cuente cosas de este que está, o de aquel que se ha ido, y que tanto queríamos. Y lo voy a hacer, y sé que les daré una alegría llena de sentimiento, cuando lean este artículo de nuestro querido Carlicos Terol Sevilla

Un año justo hace que nos dejó nuestro querido amigo “Carlicos” y constantemente lo recordamos en nuestras conversaciones. Su trato era muy fluido y cercano, desde que éramos niños siempre le he considerado el prototipo del amigo fiel, simpático y divertido, provisto de una gran cultura, capaz de hacerte pasar ratos inolvidables, que iré desgranando a lo largo de este articulo. En él, se daban varias contradicciones, lo mismo  le gastaba una broma al más pintado, que se convertía en Quijote, y se ponía la capa de caballero español, dispuesto a ayudar pleno de hidalguía al que le hiciera falta, razonando con total objetividad todas sus palabras. Todo eso adornado con un corazón de oro, tierno y sentimental hasta el infinito.

Futbolísticamente Terol era un prodigio de fuerza y facultades, no exentas en absoluto de clase, es de esos casos insólitos que uno no puede explicarse como una persona adornada de un “don” especial, no ha brillado con luz propia en un deporte para el que había nacido. Hemos jugado juntos en muchos equipos, recuerdo un partido que jugamos en las fiestas del Rosario en Alhama en 1962 contra el Elche que militaba en primera división plagado de figuras… Cardona, Romero, Eulogio Martínez, Pazos…. en ese encuentro Carlicos Terol se salió, tan es así que el “mitico” Juan Ramón (defensa internacional del Valencia) entrenador del Elche en esas fechas, se interesó vivamente  por ese chaval que, pleno de poderío físico, arrasaba a todo un primera división. Yo creo que entre otras razones, el hecho de que no triunfara definitivamente,  se debió a su temor de abandonar su trabajo, y lanzarse en pos de la aventura profesional, pero lo tenía todo para haber triunfado.

A su lado hemos pasado ratos verdaderamente divertidos y anecdóticos. Puedo contar divertidas historias, pero aunque sea reiterativo, deseo contar esta de la que tantas veces nos hemos acordado, por lo gracioso de la situación. En cierta ocasión fuimos a Madrid, a ver una final de copa del Generalísimo (así se llamaba entonces la actual copa del Rey) entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. La noche anterior al encuentro decidimos cinco compañeros (Arango, Popi Raja, Carlos Terol, Munuera y servidor) irnos de marcha al Club nocturno “Conga”, posiblemente el más famoso de España, sacamos las entradas y nos las prometíamos felices, cuando nos dice el portero que Carlicos no puede entrar porque no lleva chaqueta. Nos quedamos sin habla, ¡cómo íbamos a perdernos tamaño acontecimiento! rápidamente pusimos la imaginación a pensar, y uno de nosotros le dijo al resto, darme un duro cada uno (cinco pesetas de la época  para que os enteréis los “nuevos”) empezamos a dar palmas y acudió el sereno (gallego por supuesto), le propusimos que nos dejara su chaqueta, para que se la pusiera Carlos, y así poder entrar al Club, en principio se negó, pero… cuando le ofrecimos los cinco duros nos dijo que por ese dinero se quedaba en cueros. Así de esta forma tan divertida entramos, y pasamos una noche de ensueño y siempre nos hemos referido a ese momento como inolvidable.

Terol

Carlos Terol Sevilla.

Antes he nombrado la “ternura” y el “sentimentalismo” de Carlicos, fíjense, hace dos años escribí un artículo sobre nuestro “sin par” amigo Manolín, y me llamó Carlos para que, junto a nuestro querido guardameta Regino le recogiera en mi coche, para ir los tres a casa de Manolín a entregárselo, Fue una escena verdaderamente emotiva y que no olvidaré. Manolín ya estaba muy malico y en su “oscuro” cerebro todavía tenía un “hueco para nosotros", Carlicos rompió a llorar desconsoladamente, viendo a su amigo tan “desvalido” y casi ausente. ¡Qué bonita es la amistad! nunca me cansaré de decirlo.

Estos últimos años (como siempre) por Semana Santa  nos reunimos amigos y antiguos futbolistas del Naval para celebrar una comida y recordar “cosas”. El ultimo al que acudió “Carlicos” fue en 2.017 y ya se encontraba Carlos muy flojo le costaba mucho seguirnos, y una vez celebrado el acto de entrega de un ramo de flores al escudo del Naval en los Juncos, cuando nos dirigíamos hacia el restaurante Carlos se agarró a un brazo de Nito y otro mío y nos dijo ¡dejadme que me apoye en vosotros, Yo pensaba ¡Joder! como son las cosas, este hombre que, era una fuerza de la naturaleza se está desmoronando, pero todavía tiene a sus amigos y a su familia para ayudarle y recordarlo.

Terol y amigos

Sornichero, Carlos Terol, Nito y Loren, autor de este artículo.

Mientras pueda seguiré recordando a mis amigos de una época inolvidable. Muchos nombres de ellos con quienes he pasado momentos deportivos y no tan deportivos estupendos, me vienen a la cabeza cada vez que escribo sobre este tema. Tal es el caso de mi amigo de tantas aventuras Joaquín Zueco (Quinito) pedazo de defensa central y en la actualidad orgulloso padre de un amigo y compañero mío en la UPCT, Joaquín Zueco Jordán, a quien desde aquí mando un afectuoso saludo. Buenas tardes amigos hasta mi próxima “Farola”.

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P.D. Deseo dedicarle esta “Farola del Lago” a la familia de Carlicos Terol Sevilla, a su esposa Yoyi Vera (incansable trabajadora), a sus hijos Carlos y Cristina Terol Vera, a su nieta Carla, y a su cuñado mi amiguico de toda la vida Perico Vera  el mejor carpintero de Cartagena, al que le deseo que tenga mucha paciencia, y sea todo lo feliz que pueda.