LA FAROLA DEL LAGO/Con los ojos vidriosos

Si, queridos amigos, con los ojos vidriosos por unas lagrimas que me afloraban, recibí la noticia del ascenso de nuestro F.C. Cartagena de España. Y os preguntaréis, ¿como que recibiste la noticia? ¿es que no lo viste?. Si, vi el partido, y la prorroga, pero...no tuve fuerzas para ver los penaltis, y...me fui, ¡no quise verlo!, me faltó valor, serenidad, sangre fria o como queráis llamarle, pero...¡no lo vi!.

Mi vecino Alberto Truque, había preparado en su jardín un pantallón, y ahí en un ambiente fenomenal, nos reunimos varios amigos, todos equipados con la camiseta de nuestro F.C Cartagena, y todos con la sonrisa de la ilusión por bandera, y por si faltara poco, la anfitriona, (Salu, esposa de Alberto) había  preparado una ensaladilla como no he probado otra en mi vida, con sus roscas para hacernos las "marineras", cervecica fresca, whisky... en fin, el ambiente ideal para esperar el momento de la felicidad.

Empezó el partido,  y ya notaba yo el dolor de tripas, de vez en cuando buscaba con la mirada a mi amigo Alberto, y...Alberto no estaba, se iba a la calle para calmar los nervios, y fue pasando el tiempo, tanto el F.C. Cartagena como el Atlético Baleares (los dos) con más miedo que siete viejas, dejaban pasar el tiempo, esperando el fallo del contrario, o el milagro de la inspiración de alguno de sus jugadores, pero era tal el respeto que se tenían que no había ni fallos ni oportunidades, las tripas me cantaban, y los pies me temblaban, Alberto entraba y salía, esperando siempre oír el grito de gooool, pero este, no se producía.

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Y llegó la prórroga, y los pies a temblarme, y todo siguió igual (o peor), más miedo y respeto todavía, y terminó la prorroga, y...ya no pude más, mis pies parecían los palillos de un tambor redoblando, y mis tripas parecían los gorgoritos de una vicetiple. Alberto había desaparecido se había ido al jardín de enfrente, y yo no pude más, no tuve valor para ver los penaltis, el corazón me latía al menos a 200 pulsaciones, y no pude aguantar.

Me porté como un simple avestruz, me fui a mi casa, (que está al lado) me senté en mi sillón, cerré los ojos metí la cabeza casi entre las piernas, y...esperé. Pero...esos 15 minutos de espera, fueron más de 60 años que pasaron por mi mente como una película, no pude evitar, (aunque quería rechazarlas) las imágenes que, como demonios, me salían a borbotones, mostrándome  las terribles frustraciones vividas durante tantos años, y me aparecieron sucesivamente el Éibar, el Ceuta (dos veces) Badalona, Osasuna, Logroñés, Hércules, Getafe, Córdoba, Vecindario, Caudal, Avilés, Barcelona B, Ponferrada, Majadahonda...y los ojos vidriosos, se convirtieron en lágrimas auténticas.

De pronto, suena mi móvil, era mi hija Nuria, le doy al botón de voz, temblando, y dice mi hija ¡PAPÁ ENHORABUENA! aquello, fue demasiao, ¿de verdad Nuria?, ¿hemos ganado? pero...¿es que no lo has visto papá? no he podido hija...no he podido, pero...ahora soy el hombre más feliz del mundo, le di un beso telefónico, y salí "embalao" "pa" casa de Alberto, y allí, el disloque, la locura, abrazos (con mascarillas) y saltando como crios. Salu, me puso un poco de whisky con hielo,  para ver la repetición de los penaltis, no sé qué whisky era, pero en ese momento, me pareció el mejor que "metomao" en mi vida, aunque...entiendo poco, porque no bebo. Ahí, "repanchigao" tranquilamente en el mejor sillón de la casa, ¡como un marqués!, vi la repetición de los penaltis, sabiendo que teníamos el mejor guardameta de la Segunda B, ¡Marc Martínez!, y que lo pararía, ¡que tranquilidad!, ¡que placer!.

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Alberto sacó su coche, y con su hijo Pablo y yo, nos fuimos a la Alameda de San Antón a tocar el claxon, y a decirle al mundo que esta vez sí, esta vez, la diosa fortuna, se ha dignado mostrarnos su cara amable, y ya somos de la liga profesional, ya tenemos VAR, ya salimos en programas Nacionales, ya muestra querida Cartagena de España suena más en el mundo. Porque el fútbol se quiera o no, es un altavoz sociológico, que se oye en el mundo entero.

Gracias a mis amigos, a los Rectores del F.C. Cartagena de España, Paco (Belmonte) y Manolo (Sánchez Breis) por sus nombres, sin más, como se llama a los amigos,  al cuerpo técnico, a la plantilla, al utillero, a todos los empleados del Club, por estos días deportivos tan felices que (dentro del terrible momento que vivimos) nos han brindado. Deportivamente no se puede ser más feliz que soy yo, igual si, pero...mas ¡NO!.
Hasta otra amigos.

P.D. Esta "Farola del Lago", se la dedico a Pepe Castelló, socio número uno del F.C. Cartagena de España, que está en el cielo, esperando que alguien le cuente el partido. Yo, le contesto a su carta póstuma. Pepe "tate" tranquilo, tu equipo ya está "casi" en el cielo, a tu "lao".