domingo. 25.02.2024

LA RAMBLA | El culpable es Julián Calero

Ya me gustaría conocer personalmente a Julián Calero e invitarle a un buen Ribera del Duero para hablar de nuestras cosas, que las hay y mucho. Pero las circunstancias mandan. Seguro que habrá tiempos mejores.

Calero es, junto a Munúa con el que apenas me dejaron hablar, el único entrenador desde los años sesenta, que no he tenido el gusto (aún) de conocer. He sido amigo de todos, con algunos seguimos siendo grandes amigos y con otros casi hermanos. Juan Ignacio Martínez, a pesar de que fui muy crítico con él en ciertos momentos, es un tipo excepcional con el que mantengo una relación diez. Un día revelaré en mi libro que quiero escribir, como llegó a ser entrenador del Efesé por segunda vez, como llegaron algunos fichajes al Cartagena, especialmente el del francés Pascal Cygan y algunos más, y eso ahí está él para corroborarlo. Me demostró que ante todo, es un señor y ante eso me rendí. Lo contaré, claro que sí.

De paso callaré a algunos bocachanclasLuis Carrión, otro técnico excecional y como persona, con quien de vez en cuando nos enviamos algún wasat. Con Juanfra Alcoy, con Sergio Inclán -segundo de JIM-, Borja Jiménez -poco- Monteagudo -muy bien en sus primeras etapas y sólo regulin regular cuando fue ‘contaminado’- Txutxi Aranguren, el gran Txutxi, de Felipe Mesones que en gloria está que voy a decir. Fue mi ídolo de joven. Un grande entre grandes, con el que hice una profunda amistad.

Yo fui, y esto lo desvelo publicamente por vez primera, quien siendo un chaval -tenía 15 años y jugaba en el juvenil cartagenerista-, lo sacó a hombros -los mios- desde el andén en el que llegó el vagón de la RENFE que trajo a aquel CD Cartagena tras eliminar en un duelo épico, a la Cultural Leonesa en la Copa entonces del Generalisimo (ahora Copa del Rey). Felipe se enteró de esto muchos años después, exactamente en el año 2010.

La siguiente elimnatoria ya tocaría el histórico Athletic de Bilbao de Iribar y compañía. No me olvido, por favor, de otro grande, mi buen amigo el ‘chicharrero’ David Amaral con el que hablé estas Navidades, Víctor Fernández, el gran Víctor y un gran tipo. Ni él ni yo nos callamos una en su momento. Y tan amigos seguimos años y años después...Eso era y es calidad

A Víctor SDAel Breve’ no me dio ni tiempo para saludarle. Teníamos pactada una cita, a escondidas de sus jefes, en un rincón del Club de Tenis Cartagena, pero su despido lo precipitó todo. Luego ya no quiso hablar. Peor para él, se lo perdió. Paco Jémez, todo un campeón con genio que se vestía por los oies, mi amigo Fabri con el que le encantaba que lo acompañase en sus paseos por el Puerto para charlar de aquel su Efesé y de su ‘jefe’ el Paloma, O Luis Garcia Tevenet que tenía el ‘pavo’ un poco subido de tono, aunque buen chaval, mi ‘primo’ Pepe Balaguer. Vicente Carlos Campillo al que se lo cargó aquella ‘bruja’, el chistoso de Carlos Ríos que solo sabía de eso, de chistes o el bueno de José Miguel Campos, una gran persona, Machuca que fue el primer entrenador del 'Paloma', el compañero Miguelito Rivera, Manolo Palomeque, tan mal tratado por los de siempre, mi buen amigo Pacheta y todo esto por no citar al ‘Gallo’ José Víctor Fernández, José Luis Montes -ya desaparecidos- o Baby o Pato o incluso el ciezano Luis Belló. Grandísimos técnicos y mejores personas.

Seguro que hay nombres que ni le suenan a los ‘factotum’ y a los 'periolistos' de hoy día (por cierto que, cuando quieran algunos de los muchos tontorrones que presumen de titulo, les presentaré mi carnet profesional de periodista inscrito oficialmente desde 1981 con el número 317. Ni habían nacido algunos así que más respeto. Registro que sigue vigente en la Asociación Española de la Prensa Deportiva). Y sigo, fui amigos de todos y de todos aprendí mucho.

No me olvido del gran Volteretas (Voltaire García) un uruguayo que hizo grande al 'otro' Cartagena que presidía el grandísimo José Luis Belda, de lo mejor que ha pasado por la presidencia cartagenerista. Un modelo y todo un ejemplo más que les pese a algunos. Hoy en día, 33 años después, sigo siendo un grandísimo amigo de Voltaire, con elque hablo con frecuencia -vive en Montevideo (Uruguay)-que vendrá de nuevo a Cartagena a saludar a sus viejos amigos, y por supuestísimo que del gran, grandísimo Belda. ¿Sigo?

calero y etxeita
Julián Calero charla con Etxeita, otro cartagenerista que dejó buen recuerdo en el Cartagonova

¿Por qué digo esto? Muy sencillo. Porque hoy me veo en la obligación de proclamar a los cuatro vientos que Julián Calero Fernández, pase lo que pase de ahora en adelante, es el autentico ‘culpable’ de esta ‘milagrosa’ recuperación del Efesé. A él y sólo a él hay que atribuirle el meritazo que tiene de haber sabido mantener muy alta la moral. La de la tropa y la de su afición. Cuando la gente (la mayoría) dejó de creer en algunos, él (Julián) supo cómo hacer creer que él no es uno más, que dice, que acierta en lo que dice y que sabe lo que hace.

No le conozco, ya lo he dicho, con lo cual tengo mis manos más libres que nunca para decir las cosas como son. Y que, si Dios quiere, el equipo logra salvarse, seré el primero en pedir una estatua para Julián Calero, que la explanada del Estadio pase a llamarse Plaza de Julián Calero (53 años cumplidos en octubre) o algo que lo inmortalice en la historia de este club que, dicho sea de paso, si se salva (que ojalá y sea así) que sus dirigentes, propietarios o como se quieran llamar, si demuestran inteligencia, deberían de venderlo sl día siguiente y que se abran las ventanas para que entre aire fresco. Y tanta paz se lleven como descanso dejen.

Para terminar con Julián decirle que aquí le vamos a estar apoyando y que, sin conocerle, le admiro. Le admiro desde el día que vino por vez primera con el Burgos a Cartagena y nos pegó un repaso a periodistas, informadores y comunicadores, de los de aquí te espero. Muy bien dicho Julián, aquella tarde del 21 de noviembre de 2021, en la jornada 17, llevabas más razón que un santo. Un día hablaremos tranquilos. De esto, de aquello y de todo. Porque todo llega y todo pasa. Y mientras, Julián, sigue así por favor. No cambies amigo.

 

 

 

 

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